Cultura

Alborán enamora y promete volver

  • El artista cautiva al público en el Villamarta en una noche donde no faltaron las risas y el compromiso de regresar · El cantante repasa su disco, letras de Diana Navarro, Antonio Vega y de la francesa Edith Piaf

Llegó el día. Pocos aún lo creían y todos lo deseaban. Ese joven malagueño que ha enamorado a medio mundo estaba en Jerez dispuesto a que el Villamarta rompiera en aplausos. Lo consiguió. Los nervios de los miles de fans, que arrasaron el primer día con las entradas (la última vez que se acabaron las localidades en tan pocas horas fue por Miguel Poveda), eran evidentes durante la hora previa al concierto, y no era para menos, estaban a punto de escuchar a Pablo Alborán.

'No puedo seguir buscando tu aroma en el viento, no puedo mentir ni ocultar lo que siento. Intento vivir sufriendo bajo este silencio, y de nuevo por ti me hundo en un infierno...'. Pero el coliseo jerezano lejos de parecerse a ese lugar de castigo eterno, se convirtió con los primeros acordes de 'Desencuentro' en el paraíso de la música. Mayores, jóvenes y pequeños comenzaron a disfrutar de este concierto íntimo del malagueño que consiguió en apenas unas horas vender las más de mil localidades con las que cuenta el Villamarta. Terminó su primera canción y mientras los asistentes le daban la primera ovación, él cogió la botella de agua reconociendo que "tengo la garganta un poco reseca, estoy algo nervioso por estar con vosotros".

A veces tímido, otras pícaro. La media sonrisa mientras cantaba enamoró al público que no dudó en piropear continuamente a Alborán. Pero el concierto sólo acababa de comenzar y ahora era el turno de 'Perdóname'. 'Si alguna vez preguntas el por qué, no sabré decirte la razón, yo no la sé, por eso y más, perdóname...' El escenario desprendía sencillez. El artista y tres de músicos daban la cara al público mientras sólo cinco pequeños focos ponían luz al Villamarta. Las manos se alzaron al son de la música acompañando a Pablo hasta su siguiente canción, 'Miedo'. Al llegar al estribillo, el público no se resistió a cantar con el artista, sacando fotos de cada instante con cámaras y teléfono móvil. Le gritaron "guapo" entre palmas por bulerías, dejando constancia que la fiesta sólo había comenzado.

Con 'Ladrona de mi piel' el artista explicó lo que se siente cuando "a uno le han dejado", comentario al que siguió la risa de los asistentes, como si no se creyeran que alguna mujer pudiera decir 'adiós' a Alborán. El juego de luces pasó a ser verde y morado y un "ole" salió del anfiteatro. "¿Cómo estáis?", preguntó el artista. "Vamos a darle un poquito de alegría a la cosa" y desde el primer segundo de 'Vuelve conmigo' el público acompañó con palmas y no 'descansó de piropear al artista.

"Hablamos ahora de una noche pasional, sensual y encima en la playa", bromeó Alborán durante la presentación de 'Caramelo'. Las luces sólo de color amarillo daban la sensación cálida del sol sobre la arena mientras cantaba 'el aroma de su cuello me envenena, y poco a poco me desnuda sobre la arena. Sueño, sueño, sueño, sueño, sueño despierto. Y me tortura la mente. Quiero hacerte el amor al compás de la marea...' "¿Y cómo canta Jerez? Sabor a caramelo, te adoro, te anhelo..." avivó Alborán el ambiente.

"¡Que se entere el mundo entero que estamos en Jerez!", y empezó 'Volver a empezar', tema con el que el público se levantó y no dejó de cantar. "¡Qué arte!", señalaron desde el patio de butacas y él respondió prometiendo volver. Sí, sí, prometió volver. Y de nuevo el "ole, ole y ole" envolvió al Villamarta.

Mientras que un matrimonio mayor no dejaba de agarrarse de la mano en la primera fila del principal, Pablo Alborán reconoció que "es una de las mejores voces de nuestro país. Creyó en mis canciones antes que nadie. Es Diana Navarro", y sólo con un músico a la guitarra entonó la letra de 'Deja de volverme loco', canción de la también artista malagueña. 'Deja de volverme loco y regálame un te quiero, que empiece a soñar otro poco, y a imaginarme tus besos. Que se llenen de ilusión mis ojos, y mi corazón se altere de nuevo...' Se abrió la chaqueta mientras su voz se desgarraba y un suspiro general se escuchó entre el público. Se puso de pie, se acercó al filo del escenario y de forma inconsciente los asistentes se colocaron también al filo de sus butacas como si así estuvieran más cerca de su cantante. Al terminar un "¡qué bonito hijo!" que le dijo una señora permitió que Alborán regalara una nueva sonrisa a su público.

Entre canción y canción de su disco 'En acústico', el malagueño se atrevió por bulería, demostrando la calidad de su voz. "¡Qué callaíto lo tenías Pablito!", se escuchó desde el patio de la butacas, haciendo hincapié en que no había género que se le resistiera al artista. Y llegó 'Cuando te alejas' y volvieron los dos músicos que se retiraron antes.

"Voy a cantar una canción clásica de un músico español. Una de las primeras canciones que aprendí a tocar con mi hermano y mi guitarra. Es de Antonio Vega y se titula 'El sitio de mi recreo'... 'Donde nos llevó la imaginación, donde con los ojos cerrados se divisan infinitos campos...".

Desde el primer minuto Pablo Alborán tenía al público en su bolsillo, pero durante la hora y media que duró el concierto, el cantante no dejó de hablar con 'su gente' y de su tierra. Por ella, por Andalucía, llegó 'No te olvidaré'. "Está dedicada a esta tierra que me da la calma, a la que vuelvo buscando mi refugio y en la que nadie puede negar que la inspiración está en todos lados. Sé que no podré olvidar una noche como la de hoy... 'Enciendes las luces, en este puerto donde esperas mi barca. Para que regreses, me llenes de sueños y devuelvas mi calma...'

Las risas volvieron al Villamarta. Alborán comentó que el siguiente tema estaba dedicado a las personas que habían tenido un flechazo en su vida, a lo que una chica no dudó en gritar "¡ahora!". Comenzó 'Me colé por la puerta de atrás'. Las anécdotas también se vivieron durante la presentación de 'Loco de atar'. "Cuando vivía en Madrid, en la calle...", y al segundo, una joven preguntó en voz alta "¿en qué calle?". A lo que respondió Alborán entre risas "ya no vivo allí...".

Tras dejar la guitarra a sus pies, Pablo Alborán se levantó para dar las gracias "a todas las personas que hacen posible que estemos aquí". Olía a despedida y se fue. Una niña no daba crédito: "¿Cómo se va a ir si no ha cantado 'tú y tú y tú'?", preguntó a su madre. Pero poco tardó en pisar de nuevo el escenario entre los 'ole, ole y ole' de un público que se levantó esperando la vuelta de su artista. "Cualquier cosa que os diga es poco, insuficiente para describir lo agradecido que estoy. Y no sólo esta noche, sino desde el inicio de todo. Gracias por hacer que mi sueño se cumpla, por creer en mis canciones. Me estáis haciendo vivir el momento más feliz de mi vida", reconoció el artista. "¡Tú lo mereces!", le gritaron desde el patio de butacas. Y sólo ante su público y acompañado por su guitarra, la luz verde mar de los focos ponía color a uno de los momentos más esperados. Llegó 'Solamente tú'.

Si había alguna chica que aún quedaba por enamorarse de él, con la canción francesa 'La vie en rose' (Edith Piaf) cayó en sus redes. "Puede extrañar un poco que la cante, pero es una canción que me cantaba mi abuelo para que me durmiera", y entonó las primeras palabras en francés. Quizás, dentro de unos años una pequeña que se quedó dormida en el principal del Villamarta diga que era con Pablo Alborán cuando empezaba a soñar.

El artista terminó 'Te he echado de menos' y una asistente no pudo evitar decirle "¡qué bien lo cantas chiquillo!". "Vente para la Feria", le invitó otra, mientras que las muestras de cariño también se tradujeron en peluches que tiraron al escenario. Y las risas inundaron el teatro cuando Alborán dijo que era la hora de "desmelenarse" y una señora le propuso que fuera con ella. "¿Y el marido?", preguntó entres risas el artista. Y como fin de fiesta, y con un "hasta siempre", Alborán y su grupo volvió a tocar 'Volver a empezar'. Por el patio de butacas aparecieron varios globos de colores, otro peluche se 'coló' en el escenario y un emocionado artista se acercó a los fans que estiraron los brazos para poder tocarle. Besó las tablas del Villamarta, ya sabía que había sido un éxito el concierto y muchos de sus seguidores seguirán cantando el final de 'Desencuentro'... "puedes olvidar mi nombre, puedes olvidar mis besos, pero en el aire permanece mi voz y mi recuerdo...".

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