Cultura

Arte con mayúsculas

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HOY, cuando todo se rige por los esquivos planteamientos de lo económico, cuando las descarnadas circunstancias de la crisis imponen sus determinantes registros, la cultura en general y el arte en particular han pasado a un segmento de muy escasa trascendencia en el organigrama social de nuestro entorno. Existen muchas más necesidades, muchos agujeros que cubrir antes que dedicar atención a los postulados del espíritu. Las instituciones, principales valedoras de lo cultural y vehículos de difusión del ejercicio artístico, han tenido que dar marcha atrás en sus aportaciones para el patrocinio de este tipo de actividades y adecuarse a lo más perentorio de una sociedad más que necesitada. Las exposiciones se han reducido de forma considerable; las que existen se alargan infinitamente en el tiempo; las muestras estrellas de otros tiempos han desaparecido; las producciones financiadas por ayuntamientos, diputaciones o entidades crediticias hace tiempo que no tienen lugar. Son honrosísimas las excepciones. Por los mismos motivos, la concursística ha bajado enteros de forma espectacular. Muy pocos son los Certámenes que actualmente mantienen su status de motivadores y de vehículos con los que los artistas podían canalizar su producción. De los pocos que quedan en España y que siguen generando inquietudes es el de la Confederación de Empresarios de la Provincia de Cádiz; un Certamen que ha llegado hasta su decimotercera edición manteniendo un criterio y una rigurosidad que atrae a un porcentaje elevadísimo del universo artístico.

Las casi quinientas obras presentadas, la entidad artística de las mismas y la importante significación de los autores dicen mucho de los tiempos que corren y de la necesidad aplastante que existe de estamentos que sigan apostando por la creación más inmediata.

El Certamen de Artes Plásticas de Confederación de Empresarios de Cádiz ha cambiado este año su estructura expositiva. Se ha presentado, en primer lugar, en el Campo de Gibraltar; no hay que olvidar que una de las entidades patrocinadoras es CEPSA. La sala escogida para ello ha sido ese centro generador de inquietudes que es el espacio que lleva el nombre del recordado Manolo Alés que, además, fue miembro del Jurado y uno de los que más impulsó este Premio. La sala que dirige Macarena Alés ha desarrollado su potencial museográfico para acoger las obras seleccionadas por el Jurado y que responden a los amplios y abiertos criterios de la creación contemporánea; estando, como viene siendo norma habitual en este Certamen, las nuevas tecnologías muy presentes y con una participación muy numerosa.

La selección de las obras responde a claros aspectos de la Modernidad. Pintura de muy diversa significación actual, con amplitud de horizontes y con mucho rigor creativo. Nombres propios de la mejor pintura que se hace en España - Pedro Castrortega, Encarna Sepúlveda, Cristina Galeote, Guillem Juan Sancho, Enrique Rodríguez García "Guzpeña", Eduardo Millán, Blanca del Río, Carol Driver, Paco Galeote, Manuel Moreno Morales, Jesús Zurita, María Acuyo, José Miguel Chico López, Miguel Ángel Carini - estos cinco últimos, factores activos de esa pintura que tiene lugar en la ciudad de Granada y que tanta luz está dando al panorama artístico español -; fotografía y videoinstalaciones - Laura Vázquez, Esperanza Bernal, Ana Galán, Pablo Fernández-Pujol, Niko Vázquez y Luis Bezeta - componen un catálogo artístico de primerísimo categoría.

En cuanto a las obras que el jurado ha recomendado para su adquisición por la entidad convocante y que engrosarán la ya importante Colección de Arte Contemporáneo de la CEC son las presentadas por: Miguel Ángel Carini, Paco Vila, Álvaro Díaz, Pedro Castrortega y María Acuyo.

Arte Contemporáneo con mayúsculas que responde a los comprometidos esquemas de una plástica actual y llena de los máximos criterios artísticos.

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