Antonio Pérez Henares. Periodista y escritor

"La gente no conoce a Cabeza de Vaca pero sí a Robin Hood, que no existió"

  • El autor presentará este jueves, 29 de octubre, en los Claustros su nueva novela protagonizada por el conquistador jerezano

El autor Antonio Pérez Henares. El autor Antonio Pérez Henares.

El autor Antonio Pérez Henares.

Portada del libro. Portada del libro.

Portada del libro.

El escritor Antonio Pérez Henares (Bujalaro, Guadalajara, 1953) rebate el absolutismo de la "leyenda negra" en esta rigurosa novela histórica, que recrea la fascinante vida de Álvar Núñez Cabeza de Vaca, el español que mejor comprendió el modo de vida indígena en el siglo XVI. El autor presentará la obra este jueves, 29 de octubre, a las 20 horas, en los Claustros de Santo Domingo. Dialogará con el también escritor y profesor jerezano José López Romero. Es imprescindible confirmar asistencia en actividades.fcbonald@aytojerez.es o en el teléfono 956 149 140. 

-Venir a Jerez, la tierra donde nació Alvar Núñez Cabeza de Vaca, a presentar su libro sobre él, debe ser cuanto menos emocionante.

-Es que es la primera presentación real que hago, la primera presencial, y lo tenía clarísimo desde el principio. Lo hablé con Eva Díaz Pérez, que es una gran amiga. Yo fundé la Asociación de Escritores con la Historia, en la que están grandes historiadores y escritores de novela histórica, y con esa confianza lo hablamos los dos porque es que Jerez es su patria natal. Y además, es que he descubierto muchas cosas de Cabeza de Vaca, y con su libro 'Naufragios', y junto a Miguel de la Quadra Salcedo, seguimos sus pasos. El libro está dedicado a De la Quadra, con quien hice siete Rutas Quetzal, que en el año 2000 hizo el periplo de Cabeza de Vaca. Y con el libro en la mano seguimos los pasos del que había sido el gran chamán blanco. Para hacer el libro yo tuve que ir hacia atrás y me puse a investigar a un personaje que era absolutamente desconocido. Descubrí cosas interesantísimas de su familia y de él en Jerez. El personaje que a mí me había fascinado en América, pues terminé de comprenderlo en su grandeza y en su relevancia, pero también en su humanidad siguiendo al niño huérfano de Jerez de la Frontera, que perdió a sus padres con ocho años. Con esta presentación espero además conocer mejor Jerez, estoy deseando ir. Sé que mi presentador, Pepe, es un magnífico conocedor de la ciudad. Con Álvar Núñez he descubierto un Jerez que me fascina, y es que su abuelo, Pedro de Vera, fue conquistador de Gran Canaria, también jerezano. 

-Acérquenos más la figura de Álvar Núñez Cabeza de Vaca. ¿Cómo diría que era?

-Yo diría que era el primer gran caminante de América, el primer hombre que cruzó desde Florida a pie, desnudo muchas veces, solo con otros tres compañeros supervivientes, todo el Sur de lo que es ahora Estados Unidos, donde fue conociendo a todas las grandes tribus indígenas, aprendiendo su lengua, y pasó de ser un esclavo de los indios al gran chamán blanco al que seguían tribus enteras. Tenía un inmenso carisma y prestigio. Fue el primer biólogo, naturalista y gran defensor de los indios. Va más allá del descubridor y del conquistador, y podríamos decir que fue el primer indigenista, que hizo un esfuerzo por observarlos y comprenderlos. Y eso que fue apaleado y maltratado. En su libro describe a los indios con precisión y no se corta un pelo si tiene que criticarlos con dureza. Pero al mismo tiempo tiene una mirada admirativa hacia ellos. El personaje es de un fascinante... Eso de cruzar un continente, de resistir, eso de "a ver, cuándo hay que empezar", eso es muy español (ríe). 

-En su libro se centra en el primer viaje de Álvar, a las órdenes de Pánfilo de Narváez. ¿Cuánto cree que hay de ficción y cuánto de verdad en los 'Naufragios'?

-Vamos a ver, yo creo que es su verdad y como toda verdad, es subjetiva. A mí me sorprende cómo describe y cómo es capaz de recordar, porque toda la primera parte es de un preciso espectacular, hasta sus discusiones con Pánfilo. Pero, ¿a quién se le ocurre irse con él? Todo el mundo lo sabía, lo que le había pasado con Cortes, cuando va a detenerlo en México por orden del gobernador de Cuba. Y Cortés, en un golpe de mano, aunque Pánfilo tenía el triple de gente y de armamento, lo desbarata y lo deja tuerto. Y encima, gran parte de los hombres de Pánfilo se van con Cortes, como era lógico. Pánfilo era un desastre. Hay que entender que hay también momentos de delirio, al borde de la muerte, de la desesperación. Se nota que son como ensoñaciones o pesadillas. Yo creo que es todo lo veraz que puede ser. Yo fabulo con cómo tomó notas para guardarlas porque hay relatos que son muy precisos.

-Uno de los aspectos más controvertidos del Descubrimiento y, sobre todo de la conquista de las Indias, ha sido la famosa “leyenda negra”, que vuelve a ponerse de actualidad con las agresiones a las estatuas de Colón y de otros españoles tanto en América como también en España. Sin embargo, la propia Isabel 'La Católica' ya promulgó leyes en defensa y protección de los indios. ¿Cómo ve usted esta contradicción?

-Álvar decía de los indios que si se les tratara como se debiera, serían los mejores súbditos de su majestad y los mejores cristianos. Fue un gran defensor de los indios, Él era un hombre grande, pero también había canallas como Nuño Beltrán de Guzmán, un paisano mío, por desgracia, que hacía lo que hacían otros conquistadores que eran trampas con las leyes de la Corona. Isabel 'La Católica' había dejado clarísimo que los indios no podían ser esclavos. Y me encrespa que la '"leyenda negra" sea hoy abrazada con entusiasmo por una panda de ignorantes y sectarios, pero en realidad lo que les puede es que creen que España es fascista. Lo que es una banda de gilipollas son ellos. Intentar juzgar con los criterios de ellos cosas que sucedieron hace 500 años es una estupidez y una barbaridad intelectual, son una minoría mental. Es propio de sectas.

España tiene momentos fulgurantes y este, el Descubrimiento, es uno de ellos de absoluta grandiosidad. Porque lo que España le estaba diciendo al mundo es que el mundo es el doble de grande lo que se creía y circunnavega el mundo y los dólares están basados en moneda española. Descubrimos un continente que no se sabía que existía y los que allí vivían descubren un mundo que desconocían. ¡Pues claro que es un descubrimiento, el más importante de la historia! Al Norte de Río Grande no ha quedado ni un indio vivo, esos son los que nos acusan de genocidio. Y al Sur de Río Grande la población mestiza es mayoritaria. Y otro elemento, sí hay dos países en el sur que exterminaron a sus indígenas, Argentina y Chile, pues es terrorífico, fue a finales del siglo XIX. Y ahí están las pruebas de sus presidentes llamando al exterminio. La reina Isabel eran una adelantada a su época y por eso prohibió esclavizar a los indios, por eso iban los comisarios que velaban por ello, los frailes. ¿Y dónde estaba la trampa de los conquistadores? Si los indios se alzaban sí podían ser cautivados y ahí la trampa de decir que se alzaban. De ahí la gran bronca con Cabeza de Vaca, que se enfrenta. Finalmente, Beltrán de Guzmán fue condenado. Asimismo, la reina aconsejaba los matrimonios mestizos. Y hay casos maravillosos que cuento en el libro. Hay que recordar que el matrimonio interracial se permitió en EEUU en 1967. Y esos te acusan de genocidas y de racistas. Y encima es aclamado por la banda de ignorantes que tenemos aquí. Algo que me temo se termina enseñando en los colegios y en las universidades, la "leyenda negra" y secta. 

-Esta novela sirve entonces para callar bocas.

-Yo escribo novelas y claramente he elegido un personaje con el que me identifico, quiero y presento de alguna manera como alguien admirable. Yo considero tan español a Bartolomé de las Casas, como a Junípero Serra como todos aquellos que hicieron las críticas necesarias a los abusos dentro del esquema de doctrina de la época. Hay que entenderlo. Cabeza de Vaca, como todos, entendía por un lado y por otro. Creía que ampliar los territorios de su majestad y convertir a esas gentes a la fe cristiana era lo más maravilloso que podía hacer. Luego, había gente buena y canallas como Nuño Beltrán de Guzmán y muchos otros. Como en todos sitios. España sí tiene quien la escriba, lo que no tiene es quien la cuente en el cine y en la pantalla. La gente no conoce a Cabeza de Vaca pero sí a Robin Hood que no existió. 

Miguel de la Quadra Salcedo y Antonio Pérez Henares, en Isla Colón. Miguel de la Quadra Salcedo y Antonio Pérez Henares, en Isla Colón.

Miguel de la Quadra Salcedo y Antonio Pérez Henares, en Isla Colón.

-¿Qué huellas quedan de Cabeza de Vaca en Hispanoamérica?

-Muy pocas. Una estatua en Houston. Este revisionismo histórico del que hablaba antes es ridículo, pero lo pero es que se está implantando como doctrina. Es algo atroz para la salud mental del mundo. Y lo peor es que gente con esta ideología sectaria dé clases a niños. Hoy se mide todo pos -ismos, y yo me niego, no tengo collar. Estoy harto de heroicidades a 80 años vista y de juzgar toda una historia. España era más libre antes. Coincido en ello con Arturo Pérez-Reverte, que periodísticamente nos criamos juntos en el diario Pueblo, él es dos años más viejo que yo, que quede claro (ríe). Tenemos una buena amistad y yo lo admiro como escritor. Su última novela, 'Línea de fuego', es genial e imprescindible, y dice lo que no se tenía que haber olvidado: que en los dos bandos había buena gente y canallas. 

-¿Y qué piensa Arturo de su libro?

-Hombre, no creo que le importe que lo diga. Le ha encantado, que es extraordinario, que es una novela espectacular. Me alegró profundamente porque lo conozco muy bien y si no le hubiera gustado no me hubiera dicho nada... o incluso algo malo (ríe). 

-Este libro tiene una dedicatoria muy especial a Miguel de la Quadra Salcedo.

-Yo llegué a la Ruta Quetzal en 1998, cuando era director de 'Tribuna', fue un gran flechazo, me convertí en un rutero y a los dos días ya tenía todos los vicios de la ruta: ya había robado una hamaca para dormir en el barco y había hecho muchos amigos entre la expedición, no me iba al hotel. Con Miguel trabé una gran amistad y la dedicatoria es especial porque él me descubrió a Cabeza de Vaca. Y por otra cosa muy importante, porque me enseñó que no se es español del todo si no se siente uno también de Hispanoamérica. Eso me ha acompañado siempre.

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