LA CRÍTICA

'Cendrillon', una deliciosa caja de bombones

  • Lección de estilos musicales excelente en el Villamarta

Un momento de la ópera 'Cendrillon' el pasado viernes en el Villamarta. Un momento de la ópera 'Cendrillon' el pasado viernes en el Villamarta.

Un momento de la ópera 'Cendrillon' el pasado viernes en el Villamarta. / pascual

'cendrillon' es una opereta de salón compuesta por una excepcional mujer de origen español: Pauline Viardot-García, que brilló en París durante el siglo XIX como cantante lírica y como compositora. Hija de uno de los tenores favoritos de Rossini, el sevillano Manuel García, y hermana, nada menos que de la famosísima María Malibrán.

La versión que vimos el viernes 16 es una reposición de la producción que se estrenó en el Festival de Música Española de Cádiz de 2016. A excepción de una de las sopranos, el resto del elenco es el mismo, y la escenografía no ha variado.

'Cendrillon' es una deliciosa caja de bombones, con envoltorio, que según se van abriendo, van inundando de manera sorpresivamente agradable todos nuestros sentidos, con sabores, colores y olores. La primera sorpresa es la ópera en sí, pues no se trata de una ópera al uso, ya que carece de orquesta, siendo responsabilidad del piano toda la instrumentación de la obra, en este caso magistralmente conducida por Francisco Soriano, que, además de ser el responsable musical de la puesta en escena, se integra en ella casi como un actor más, al estar situado el piano en un lateral de la escena. Excelentes su interpretación y dirección.

Y conforme se van ejecutando los distintos cuadros y escenas de la obra, van apareciendo toda una suerte de bombones musicales, a cual más delicioso. Sobre dos melodías fundamentales: la que acompaña la visión de Cendrillon del Príncipe del cuento y la que acompaña a la Fée (la madrina de Cenicienta), se van intercalando obras donde, de una manera magistralmente didáctica, Pauline Viardot retrata musicalmente la época en la que vivió.

Hay partes de la obra con una clara influencia de Ravel, en diversas arias, y otras piezas que le hacen un guiño al impresionismo de Debussy, como la escena central de Cendrillon y su madrina, La Fée. Incluso nos recuerda la importancia que tenía Wagner (fallecido treinta años antes de que se escribiera Cendrillon) en el París del XIX, con la marcha de entrada del Príncipe en el baile de cenicienta. Hay una fuga deliciosa e incluso un lugar para el renacimiento. Y, por supuesto, la gran sorpresa que supone el encontrarnos dentro de la obra, en el segundo cuadro, tres mazurcas compuestas por F. Chopin, con letra y adaptación para canto de Viardot.

Por si fuera poco, la trama es original, dentro de lo que conocemos como el clásico cuento de Cenicienta, ya que se proyecta una visión del padre, muy diferente de la tradicional. Lo mismo ocurre con el personaje de La Fée, que en el cuento tradicional es el Hada Madrina. Y todo ello contado en clave de humor hispano-francés, lo que le da un plus de exotismo a la obra, tanto cuando se compuso, como incluso en nuestros días.

La soprano Sachika Ito, encarnó el papel de Cendrillon con una voz cálida que se adapta muy bien al personaje. Su interpretación dramática fue estupenda.

La madrina de Cendrillon (La Fée) es interpretada por la soprano sevillana Susana Casas, ganadora del segundo premio Nuevas voces Ciudad de Sevilla en 2010. Su voz de soprano ligera le va muy bien al personaje. Estupenda.

Bien Francisco Gracia, joven tenor cordobés que encarnó al Príncipe. También realizaron un buen trabajo Aurora Galán, en el papel de Magelone y Carolina Gilabert en el de Armelinde las hermanas de Cendrillon, es decir, las malas del cuento.

El tenor venezolano Alain Damas, en el papel del conde Barigoule, transmitió seguridad y buena capacidad dramática. Y el barítono onubense David Lagares supo aportarle gracia al papel del barón Pictordu, padre de Cendrillon.

La escenografía, no por simple desmereció, sino todo lo contrario. Delicadamente nos condujo a lo que fue una "operette du salón" del París del s XIX.

La producción de 'Cendrillon', responsabilidad del Festival de Música Española de Cádiz, y de Ópera de Cámara de Sevilla, podría ser, perfectamente, un referente para la divulgación de la ópera entre los más jóvenes, pues reúne todas las cualidades para ello: corta duración, trama fácil y atractiva, y una lección de estilos musicales excelente. Creo que no soy el único que piensa esto, y ahí lo dejo.

LA CRÍTIC

Cendrillon Opereta de salón en tres cuadros de Pauline Villardot-García. Sachica Ito, Susana Casas, Alain Damas, David Lagares, Aurora Galán, Carolina Gilabert, Francisco Gracia Mengíbar / Director musical y piano: Francisco Soriano/ Director de escena: Javier Andrade Córdova/Asesor artístico y documental: A. Moreno Mengíbar. Teatro Villamarta.Aforo: Patio de butacas casi completo. 16.02.2018

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