Sabia amplitud de miras artísticas

Diario de las artes

Obra de Pablo Ríos
Obra de Pablo Ríos
Bernardo Palomo

11 de mayo 2019 - 09:13

Pablo Ríos

Centro Cultural Alfonso X El Sabio El Puerto

PABLO Ríos es un joven artista portuense que entra en el panorama expositivo con pie firme y con un bagaje plástico muy bien aderezado, desarrollando una pintura abierta donde tienen cabida muchas buenas circunstancias, todas planteadas con rigor y solvencia. Su exposición en los complejos espacios del Centro Cultural Alfonso X el Sabio constatan una realidad artística con buenos argumentos, sabiendo dotar a cada registro un sabio desenlace formal que atestigua los acertados planteamientos de este joven al que, desde ahora, se debe tener en cuenta en el discurrir de un arte con cuya presencia los horizontes creativos se pueden llenar de muy nuevas necesarias perspectivas.

Que Pablo Ríos sabe lo que hace y cómo llevarlo a la práctica se observa en la estructura de la muestra que se presenta en la sala municipal de El Puerto. Este espacio expositivo es difícil y si no lo tienes muy claro y realizas un diseño adecuado de la muestra, la sala se vuelve un problema estructural y se come literalmente las obras expuestas. Por eso hay que saber muy bien elegir y disponer de un concepto expositivo seguro para no sucumbir ante la aplastante determinación del espacio. Pablo Ríos lo supera acertadamente. La obra elegida para ello es amplia y de muy dispar naturaleza plástica y estética. Lo cual dice mucho del artista pues, aun, con obra muy distinta entre sí - con posiciones pictóricas muy diferentes, formatos distintos, postulados artísticos variados y conceptos formales de muy amplísima argumentación - la obra está por encima del espacio y plantea seguros registros que sólo determinan la muy buena realidad pictórica del autor.

La exposición que nos encontramos descubre a un pintor resolutivo, con la idea muy bien estructurada y dispuesta para que ofrezca los máximos esquemas representativos. Desde un principio, se observa que continente y contenido están muy acertadamente clarificados. Cada situación conceptual se adereza con un adecuado planteamiento formal. No hay excesiva repetición de fórmulas pictóricas, a cada sugerencia se le concede su más estricto y riguroso sentido formal. Por eso el pintor acude al dibujo, al planteamiento ilustrativo de esquemas realistas, a jugosas estructuras gráficas, a representaciones muy bien distribuidas. Y todo suscrito desde un amplio estamento conceptual no exento de ironía, desenlaces imaginativos y sabios aspectos sacados de una realidad que el autor sabe acondicionar a su poderosa estructura creativa.

Entre las variadas manifestaciones representativas que Pablo Ríos ofrece destacan por su poderosa ejecución plástica y por su contundencia representativa, la serie dedicada a Miki, un chavalillo que ofrece una amplia galería de actitudes planteadas con un resuelto sistema ilustrativo lleno de poderoso expresionismo figurativo. Muy interesantes son, asimismo, los dibujos que generan atractivos desarrollos arquitectónicos donde lo real y lo ficticio diluyen sus fronteras. Me parece de lo más acertado "Autorretrato", cuya diversidad compositiva y el dominio formal, descubre a un artista convencido y convincente.

Buen encuentro con los amplios argumentos pictóricos de un joven artista que ya demuestra una solvencia creativa digna de tenerse en cuenta. Estamos ante un pintor cuya realidad no se limita a formular un posicionamiento de correcta ejecución sino que da un paso más y traspasa los horizontes igualatorios que adocenan la actual pintura. Sus obras manifiestan argumentos variados, seguros, de una particular formulación plástica y un sabio criterio conceptual lleno de originalidad y trascendencia artística. Artista, pues, a seguir porque abre muchas expectativas que auguran un futuro de amplísimos horizontes.

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