exhumación

Dalí, un bigote "a las diez y diez"

  • Los restos de ADN viajan a Madrid para ser analizados

  • "El cuerpo está "bien conservado" y el característico mostacho, en su "clásica postura"

Visitantes del Museo Dalí de Figueras, ante la tumba del artista. Visitantes del Museo Dalí de Figueras, ante la tumba del artista.

Visitantes del Museo Dalí de Figueras, ante la tumba del artista. / Robin Townsend / efe

Podría ser la última broma de uno de los más famosos artistas surrealistas: el cadáver embalsamado de Salvador Dalí fue encontrado la madrugada del jueves "bien conservado" y con su icónico bigote intacto al ser exhumados sus restos para dilucidar la demanda judicial de Pilar Abel, una pitonisa de Figueras que asegura ser hija del pintor y de una de sus criadas. Lo cual, de ser cierto, la convertiría en la única hija conocida del artista y le daría derecho a reclamar la cuarta parte de su patrimonio, ahora en poder del Estado.

La operación, en el Museo Dalí de la población catalana, donde nació y está enterrado el artista (1904-1989), sigue causando polémica. Al menos para los responsables de la Fundación Gala-Dalí. Su gerente, Juan Manuel Sevillano, consideró ayer "improcedente" la exhumación ordenada por la jueza de Madrid que lleva el caso y no descartó que la entidad emprenda acciones legales para obtener una "compensación" por los "perjuicios sufridos". El gerente sostuvo que el exhorto de la magistrada fue "precipitado", según dijo, por "falta de pruebas" que avalen a la demandante.

Horas antes, durante la madrugada del jueves al viernes, la exhumación se llevó a cabo con gran secretismo y "sin incidentes". Ayer el secretario general de la fundación del artista, Lluís Peñuelas, respondió una de las preguntas que no dejaban de hacerse expertos y profanos: "El bigote -confirmó- preserva su clásica postura de las diez y diez. Comprobarlo fue muy emocionante". Pocos más detalles se han revelado sobre una operación que se realizó con estrictas medidas de seguridad y que comenzó a las ocho de la tarde del jueves, para acabar casi cinco horas después. Los participantes en la intervención se comprometieron a guardar silencio y entregaron sus móviles y dispositivos electrónicos para evitar cualquier intento de tomar imágenes.

Los operarios tuvieron que instalar una polea para levantar la lápida de una tonelada y media de peso que cubría la tumba. A partir de entonces sólo permaneció allí "una representación reducida de las partes del proceso y de la comitiva judicial". En ella estaba el forense Narcís Bardelet, que embalsamó el cuerpo de Dalí. También él destacó el "buen estado"de los restos: "La emoción es difícil de explicar, pero fue un momento histórico", dijo después.

Los médicos forenses tomaron pruebas de uñas, pelos y huesos que serán analizadas en el Instituto Nacional de Toxicología, del Ministerio de Justicia, y una vez realizados los estudios de ADN serán devueltos a la tumba para "respetar la integridad" del cuerpo. Según fuentes judiciales, los resultados podrían anunciarse en septiembre, poco antes del juicio por la demanda de paternidad, fijado para el día 18 de ese mes.

Superado el revuelo mediático, el museo volvió ayer a la normalidad y reabrió las puertas a los visitantes, unos 4.000 al día en esta época del año. Muchos se acercaron a ver la lápida donde, después de la agitación nocturna, vuelve a descansar el pintor.

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