Fuente Ymbro, primer indulto de toro en la temporada provincial

Manuel Jesús 'El Cid', en una gran tarde sumando tres orejas y rabo, perdona la vida del toro 'Labrador' de Ricardo Gallardo Jiménez, en la plaza de Ubrique

'Labrador', el toro de Fuente Ymbro indultado en la tarde de ayer en la corrida de la Piel en Ubrique.
Francisco Orgambides / Ubrique

15 de marzo 2009 - 05:00

Ubrique ha sido testigo del primer indulto de cuatreño del año en la temporada provincial y, de momento y con los datos que manejo, de la temporada europea, un "Labrador" de Fuente Ymbro, castaño, que ha lucido a la perfección con las calidades de la muleta con la zurda de "El Cid", premiado con los máximos trofeos.

Una tarde de toros muy entretenida en la que rayó a gran nivel Miguel Ángel Perera y no estuvo a la altura de su lote Francisco Rivera Ordóñez, que saldó su actuación con una sola oreja en una tarde que merecía más trofeos y más publico en los tendidos.

Porque esa fue la nota negativa: un día espléndido, una plaza cabecera de comarca y confortable en una ciudad industriosa y populosa, toros de casta y tres figuras, profesionales y mediáticas.

Crisis, que en esta corrida fue económica pero no artística ni mediática ya que Rivera Ordóñez, de suyo perseguido por una nube de profesionales de la prensa de sociedad que le sigue, con la polémica de la medalla de las Bellas Artes, atrajo una borrasca del Cantábrico de cámaras y flashes

Se lidiaron seis toros de Fuente Ymbro que en presentación y en juego casi ofrecieron dos festejos distintos, lo que dicen los taurinos "mitad y mitad": los tres primeros, castaños y más terciados, con nobleza por demás, y los tres segundos negros, bueno el cuarto, más bajito de raza el quinto y con problemas el manso sexto.

Rivera Ordóñez, vestido de marino y oro, oreja y silencio; Manuel Jesús "El Cid", de purísima y oro, dos orejas y rabo en el toro que indultó y oreja; Miguel Ángel Perera, también vestido del color concepcionista, oreja y oreja.

Rivera, ya se ha dicho, con su nobilísimo primero, banderilleó y estuvo lo que se dice aseado y pulcro con la muleta pero no consiguió calentar el cotarro más que para una primera oreja rompiendo un poco la frialdad del público. Nos pareció un buen toro su segundo, pero no se acopló y hasta el final no consiguió cuajar una par de series con la zurda. Además falló a espadas.

El Cid aprovechó al máximo las humilladas y largas acometidas del segundo de la suelta, embestidas que cantó en los lances de recibo y que extenuó el torero hasta lo indecible en redondo. "Labrador" acometió con alegría y sobre todo con profundidad y recorrido el viaje que El Cid le dibujó al natural. Esto del toreo es para gustar y el toro llegó al tendido, que pidió el indulto y El Cid tuvo el detalle de no afligir más al toro simulando la estocada despojando del arpón a la banderilla.

Su segundo fue otro toro, por volumen y condición, pero aunque fue más bajito de casta, rompió la faena en cuanto el de Salteras se metió con el burel en sus terrenos, y de nuevo hubo pasajes de quilates con la muleta y una gran estocada.

Con más culata que sus hermanos de capa, el castaño tercero fue más bravo de salida, pero igualmente noble. Perera , muy cerca y metido en faena, le ligó una faena templada y con clase que no se benefició de lo que tardó en doblar el toro tras la estocada. Cortó una oreja a la que le sumó otra del manso que cerró plaza, que a base de firmeza y pulso logró dominar y meter en canasta, descarándose con una solvencia profesional tremenda.

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