Gallegos Arnosa y el Hermitage

Pinacoteca de papel

El pintor jerezano formó parte de la primera exposición de Pintura Española que se inauguraría en Europa y que se llevó a cabo en el museo ruso

Juan Rodríguez Pardo

Jerez, 13 de octubre 2019 - 05:00

'La salida de la iglesia', de José Gallegos Arrnosa.
'La salida de la iglesia', de José Gallegos Arrnosa.

El Museo del Hermitage posee la más importante colección de pintura española de todo el mundo, aparte de España. Según la doctora Ludmila Kagané, durante algunos años conservadora de la colección de Pintura Española del Hermitage y autora de importantes libros sobre Murillo, Velázquez, entre otros, la primera exposición de Pintura Española en Europa se inauguraría en Rusia.

Iniciada la colección por la emperatriz Catalina ll de Rusia, apodada ‘La Grande’, durante la segunda mitad del S.XVIII, está compuesta por 180 obras de los más importantes maestros que dominaron el panorama artístico-pictórico español desde el Siglo de Oro hasta bien entrado el S. XX; de Velázquez a Picasso, pasando por Alonso Cano y Murillo (de este último hay más de 20 cuadros en la colección ) Valdés, Goya y, cómo no, José Gallegos Arnosa, la aportación jerezana a tan ilustre colección.

El día 25 de febrero de 2016, en Ámsterdam, mientras leía un articulo sobre Umberto Eco, escrito por la periodista holandesa Joyce Roodnat, por motivo del fallecimiento del escritor, quedé sorprendido al leer en dicho articulo el nombre de José Gallegos Arnosa. Se confiesa hipnotizada por el cuadro ‘La salida de la iglesia’: “A algunos escritores se les debería estar prohibido morirse. Por estar tan dentro del tiempo, por estar lejos de haber terminado de comunicar lo que tenían que decir, y el mundo no puede prescindir de ellos. Umberto Eco era uno de estos escritores. Pero lo hizo la semana pasada. Dejó este mundo. Pensé que hubiera podido inventar algo para poder permanecer para siempre dentro del tiempo, ya que escribió ‘La Isla del día Anterior’ donde su personaje principal sí sabía permanecer dentro del tiempo, un lugar seguro entre el ayer y el mañana.

Releo 'El Entierro de Praga'..., mi libro favorito de Eco. Su novela más maligna y frívola pero muy refinada. Sabía rociar con gran placer sus muchas conspiraciones teóricas para hundir la Europa del Siglo XIX. Podemos quejarnos sobre la Salvaje Europa del siglo XXI, culpando a los medios sociales. Pero a Eco le tocaron seguramente fuertes amenazas de todo tipo, de la prensa. Pues caen muchas víctimas cuando alguien proyecta su propio y perverso veneno sobre una gran mayoría. Crea un enfado diabólico, un dúo, del cual Eco siempre ha hecho uso,ya se podía tratar de un artículo o tratándose de un libro.

Esa mirada maligna y diabólica la veo asomarse otra vez, llamando la atención, en la Exposición del Hermitage en Amsterdam con ‘Los Maestros de la Pintura Española’. Pero me hipnotiza otro pintor en particular, del lienzo ‘La salida de la iglesia’ de José Gallegos Arnosa, del año 1894. (Reconozco no haber oído hablar nunca de él).

Una obra de colores dulces, de preciso y detallado trazado donde los personajes parecen querer huir, salvo este único personaje que sobresale sobre todos con su mirada diabólica. (La iglesia percibe este cuadro como un instituto criminal). Este personaje tiene el poder de hacer o de romper a quien se proponga. Lo percibo y él lo sabe”.

El Hermitage había expuesto su colección de Pintura Española en su sucursal de Ámsterdam. Como es lógico, al día siguiente pude disfrutar en vivo de tan hermosa colección y, sobre todo, de la obra de nuestro paisano que tan siniestra sensación causó en Joyce, con “la mirada maligna” que la llamaría ella. Posiblemente otro “mamotreto “, esta vez en San Petersburgo, para ojos desafortunados como los que calificaron al soberbio baldaquino de la iglesia de Santiago de Jerez. José Gallegos Arnosa ha ganado el honor y lugar que le corresponde como artista y persona. No le queda nada por demostrar.

Sagrario desaparecido de Santiago.
Sagrario desaparecido de Santiago.

A propósito del baldaquino de Santiago, por Juan Rodríguez Pardo

No comprendo el estupor producido en el obispo de la Diócesis, José Mazuelos, al leer en el Diario de Jerez del 4 de agosto del presente año, la noticia sobre el baldaquino de la Iglesia de Santiago, en la que se decía que “Santiago podría perder su altar mayor por incumplir un documento de 1906”.

No era nada de extrañar, pues la noticia está basada en un documento que cayó en mis manos en Roma durante mi investigación sobre la vida y obra del artista pintor y escultor jerezano José Gallegos Arnosa, a quien Guillermo Garvey y Capdepont, mecenas del maestro, encargó la realización de tan bella obra. Dicho documento no era otra cosa que el recibo notarial de una escritura de depósito que recuperé para mi documentación. De dicha escritura existe un original en los fondos documentales del Archivo Diocesano de nuestra ciudad que José Mozuelos debiera conocer y haber leído. Es el único documento que existe en los archivos mencionados referente al monumento pero, claro, no lo sabía. Hay dejadez en la Diócesis con el patrimonio.

Algo sí me causa asombro, y es que Mazuelos se sintiese ante un “carnaval”. No, señor Mazuelos, ni los que investigamos ni los periodistas somos una comparsa. Para eso tendrá que ir a Cádiz o a Canarias, aunque lo tiene usted muy cerca, no hay que moverse de Jerez, pues tenemos comparsas de pasacalles e hipócritas casi todas las semanas como mínimo. Y que añadiera además al comentario que si la familia quiere llevarse el baldaquino, “se lo damos, que se lo lleven y cuanto antes”. Una muestra más de esta clara dejadez del patrimonio, y además con sorna.

Salí de mi asombro y me sentí ofendido ante lo que puedo considerar, al menos, irreverente. Mire usted, señor Mozuelos, las personas que nos gastamos las suelas y las retinas en la investigación de toda índole, cuando descubrimos algo que es desconocido y de interés, lo publicamos y, lógicamente, se convierte en noticia, y los periodistas que a través de sus medios se encargan de difundir esas noticias porque es su obligación informar, están cumpliendo una labor social muy importante que posiblemente, a veces, pueda molestar a unos y a otros, y eso lo sabe usted. Yo espero que nos saque usted de duda sobre el significado de ese “lapsus carnavalesco” y de paso nos informe, si le es posible, si ya han denunciado la desaparición del sagrario, joya del baldaquino, o si tiene la intención de hacerlo. Verdadero tesoro ese monumento, que tiene usted, como obispo administrador de la Diócesis, la obligación de proteger y cuidar no solo por cumplir las condiciones acordadas entre la Iglesia y el piadoso Guillermo, también porque forma parte del Patrimonio Histórico Artístico y Cultural de Jerez

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