Memoria erótica

Crítica de Cina

Manuel J. Lombardo

25 de julio 2016 - 05:00

BLACK ANGEL (SENSO '45)

Histórico-erótica, Italia, 2002, 128 min. Dirección, guión y montaje: Tinto Brass. Fotografía: Massimo di Venanzo, Daniele Nannuzzi. Música: Ennio Morricone. Intérpretes: Anna Galiena, Gabriel Garko, Franco Braciaroli, Antonio Salines, Simona Borini, Tinto Brass. Cine: Cinesur Nervión Plaza.

La cartelera veraniega parece propicia para reestrenos y repescas, con o sin pretexto. El de Black Angel, también conocido como Las perversiones de Livia, Senso '45 en su original italiano, no parece otro que el de recalentar un poco las retinas de los espectadores nostálgicos y noctámbulos que quieran ver en pantalla grande las ya clásicas fantasías eróticas de Tinto Brass.

Aquí contó con un presupuesto bastante amplio, que se deja notar en la ambientación de época y, suponemos, en el caché de Ennio Morricone. El popular compositor no consigue empero remendar ni disimular los muchos despropósitos de una cinta que roza el larguero de lo paródico y, en ocasiones, lo directamente indigno, especialmente cuando quiere ponerse seria con los acontecimientos históricos (muertes, fusilamientos, violaciones…) sin renunciar, ay, a los toques eróticos más gratuitos incluso en las situaciones más dramáticas. Por lo demás, Brass se mueve como pez en el agua en ese registro soft porno entre zooms, transiciones borrosas, decorados de cartón piedra y demás parafernalia estilística pasada de moda.

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