Cultura

Nápoles recuerda a su "embajador" musical Giovanni Paisiello

  • El Teatro de San Carlo celebra el legado del compositor en el bicentenario de su fallecimiento

El Teatro de San Carlo de Nápoles recuerda actualmente al que fuera su "embajador" de excepción, Giovanni Paisiello, un compositor muy preciado por los soberanos de la Europa ilustrada pero rápidamente eclipsado por el peso del Romanticismo.

Este año la capital napolitana conmemora el bicentenario de la muerte de Paisiello (1740-1816) y su templo lírico propone una muestra multimedia con la que se rememoran las representaciones más célebres de este compositor de melodrama y ópera bufa. La exposición podrá visitarse hasta el 31 de diciembre y tiene por objetivo rescatar de las sombras de la historia a este "embajador de Nápoles", como lo calificó Francesca Zardini, comisaria de la muestra junto a Giusi Giustino y Nicola Rubertelli. "Era un gran ilustrado que llevó consigo Nápoles en cada ciudad a la que fue llamado. Era un poco como un embajador de Nápoles que llevaba en su música el modo de sentir napolitano", refirió.

En el siglo XVIII, la Nápoles borbónica era considerada una gran capital musical y cultural y, en este contexto, Paisiello suscitó un enorme interés y los elogios de grandes figuras de la Ilustración francesa, como Voltaire, Rousseau, Diderot o D'Alembert. Su fama fue tal que muchos mandatarios de aquel tiempo recurrieron a sus servicios, como Napoleón Bonaparte, Catalina II de Rusia o el rey español Carlos III, fundador del teatro napolitano y de quien se cumple este año el tricentenario de su nacimiento.

Zanardi subrayó que, no obstante, el compositor, emblema de la cultura napolitana, "fue famoso pero no inmortal" como otros grandes de su época, entre los que se encuentra Wolfgang Amadeus Mozart (1756-1791), a quien llegó a conocer cuando este era un niño. Esto se debió sobre todo a que Paisiello quedó atrapado entre los biseles de dos épocas, entre el ocaso de la Ilustración, a cuya luz creció como un artista de reconocido prestigio, y el advenimiento de un Romanticismo que se perpetuaría durante casi un siglo.

Este cambio de era cogió al compositor italiano en un momento aciago a causa de la muerte de su esposa, el incendio que devastó en 1815 el Teatro San Carlo de Nápoles y su caída en desgracia ante los Borbones debido a sus manifestaciones pro-napoleónicas. Pero lo que acabó empañando sus últimos meses de vida fue el estreno de El Barbero de Sevilla de Gioachino Rossini, una exitosa adaptación que eclipsó completamente a la que Paisiello realizó en 1782, presentándola en la corte de la emperatriz Catalina La Grande.

Esto supuso, en opinión de la experta, "la llegada de una nueva época y de una nueva música" que acabó ensombreciendo el prolífico legado del autor, cuya memoria es honrada ahora con la exposición del Teatro San Carlo.

Esta institución, una de las más preciadas por el público en Italia, mantiene en la actualidad una programación "muy viva e intensa", según explicó Zardini, quien apuntó que se desarrollan alrededor de 220 actividades anuales.

Este año, además, el teatro napolitano se ha sumado a las celebraciones por el tricentenario del nacimiento del rey español Carlos III, soberano también de Nápoles y que mandó construir la ópera siguiendo los preceptos del Despotismo Ilustrado.

Comentar

0 Comentarios

    Más comentarios