Niña Pastori redescubre en su voz Latinoamérica
La cantaora isleña incluye en su nuevo trabajo titulado 'Ámame como soy', tres temas inéditos y colaboraciones de lujo


La cantaora isleña Niña Pastori regresa al panorama musical con un nuevo trabajo discográfico titulado Ámame como soy, que se pondrá a la venta el 6 de noviembre. La artista de San Fernando vuelve a exhibirse con joyas prestadas -como ya lo hiciera con su disco de 2006- y completa el trabajo con tres temas inéditos que llevan su firma.
Pero a diferencia de aquel disco en el que revisaba canciones de sobra conocidas en España, ahora Pastori vuelve la mirada a América para sumergirse en ritmos latinos y en composiciones no tan frecuentes, para mayor lucimiento de su voz flamenca.
Por vez primera colaboran en un trabajo de Niña Pastori Rubén Blades, Juan Luis Guerra, Pancho Céspedes y Sara Baras. Y de estas colaboraciones ha ido surgiendo un repertorio compuesto de versiones como Hola Soledad y El cantante, con Céspedes y Blades, respectivamente; La música no se toca, de Alejandro Sanz; La quiero a morir, de Francis Christian Cabrel; Remolino, de Amaury Gutiérrez, con la participación de Sara Baras; Si tú no bailas conmigo, de Juan Luis Guerra; Te quiero te quiero, de Augusto Algueró y Rafael de León, popularizada por Nino Bravo; Usted abusó, de Antonio Carlos Marques Pinto y Jocafi; y el Ámame como soy del cubano Pablo Milanés que da título al trabajo.
Y cierra el círculo con tres temas compuestos con Julio Jiménez Chaboli: Yo tengo una cosa, Lo que yo daría y Eres tan pequeña, dedicada a la hija de ambos.
Ámame como soy es un título que define a Niña Pastori y su nuevo trabajo: es flamenco, pero hay bolero, salsa y ritmos que pueden resultar exóticos para quien esté acostumbrado a lo más estándar de su carrera. Esa inmersión en otros sonidos ya la experimentó en el álbum de 2014 Raíz, con Lila Downs y Soledad Pastorutti. Y la reinterpretación de temas ajenos la puso en la cifra de 130.000 copias vendidas de Joyas prestadas, uno de sus mayores triunfos discográficos.
Con cada uno de los artistas con los que colabora en este disco ha surgido algo distinto. De Juan Luis Guerra ya había adoptado Burbujas de amor, que fue el primer sencillo de Joyas prestadas. De Pancho Céspedes toma una composición que no lleva su firma, sino la de Amaury Gutiérrez, pero que fue el cantante cubano-mexicano quien la dio a conocer y que enganchó a Niña Pastori por su letra antes que por su melodía. A Rubén Blades lo conoce desde hace largo tiempo y estuvo El cantante entre las primeras canciones que ella quiso incluir en este nuevo trabajo. Y el caso de Sara Baras es muy especial, precisamente por la fuerte amistad que las une y que se plasma en la grabación en el tema Remolino, en el que la bailaora mete los pies como si de un instrumento más se tratara.
Confirma el aire latinoamericano de este trabajo el hecho de que sea Alejandro Sanz, uno de los principales descubridores de su talento, el único artista español con un tema elegido por Niña Pastori para su repertorio. Si en Joyas prestadas acudió a Cuando nadie me ve, ahora se sumerge en La música no se toca, una de las canciones más destacadas de un álbum con piezas más conocidas al otro lado del Atlántico que en su propio país.
La cantaora estará presentando este nuevo proyecto en concierto por varias ciudades de España. Al Gran Teatro Falla de Cádiz llegará el próximo 11 de diciembre.
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