Obituario Pepín Caballero Salguero. Aquel pintor sabio, de gran personalidad artística

Fue, sin duda, uno de los pintores más lúcidos de aquel Jerez de los años cincuenta de la anterior centuria que, por entonces, buscaban nuevos caminos no tan anclados en una tradición igualitaria que aburría y se hacía demasiado longeva.

Aquí, comenzó a pintar en el taller de Fernando Ramírez, por quien sentía una gran admiración. Después, ya en Madrid, fue alumno aventajado de Don Daniel Vázquez Díaz, en aquel estudio que acogiera a tantos buenos jóvenes que, después, llegarían a grandes artistas. Pepín Caballero Salguero fue un pintor grande, con un concepto muy bien definido y con unas ideas artísticas perfectamente sustentadas en un estamento técnico poderoso que lo posibilitaban para cualquier buena circunstancia pictórica. Por eso su pintura no se quedaba en plantear sólo lo real de forma mimética sino que asumía nuevos registros, con la forma marcando rutas de una plasticidad superior.

Pepín Caballero Salguero fue un pintor diferente; ni mejor ni peor; sólo en posesión de un lenguaje muy particular que lo hacía único y que establecía una pintura con infinitos esquemas representativos. Era, además, un artista con mucha personalidad, poco amigo de los saraos superficiales que patrocinan los ambientes simplistas de un arte condicionado por las modas, los divismos y las circunstancias impuestas por el snobismo de atontados superficiales.

Como artista, Pepín Caballero Salguero fue pintor sensato, convencido y sabio, muy sabio. Estuvo al margen de modas y modos interesados y extravagantes. Siempre actuó a su manera, alejado de casi todo y de casi todos y marcando las rutas que le dictaba una preclara conciencia artística. Por su obra pasó una realidad que él matizaba y a la que daba un nuevo sentido formal, una determinante dimensión plástica que la hacía única en el contexto general de una pintura que los demás hacían demasiado parecida. Magnificó la expresión de la figuración y le abrió maneras ilustrativas menos encorsetadas para manifestar lo concreto.

Ajustó la pintura realista a una nueva situación más personal, abriendo las formas y dinamizando la propia estructura compositiva. También, Pepín Caballero Salguero poseía un personalísimo lenguaje cromático, utilizando unas gamas verdosas con una nueva dimensión única que permitía conceder a sus elementos estructurales, a sus personajes y a sus modelos un sello distinto. Asimismo utilizaba la materia conformante con un expresionismo que magnificaba el sentido de la representación y abría infinitas nuevas rutas plásticas y formales.

Obra de Caballero Salguero. Obra de Caballero Salguero.

Obra de Caballero Salguero.

Pepín Caballero Salguero formó parte de una generación de buenos artistas, de pintores muy convencidos de lo que hacían y que poseían un bagaje técnico sin fisuras. Él, además, mantenía las distancias con la inmensa mayoría por su clarividencia, su contundencia pictórica, su sabia solvencia pictórica y por su extrema lucidez artística.

Con él se ha ido uno de los pintores jerezanos de mayor trascendencia, con más claridad y con formas mejor definidas. No fue artista de muchos pero sí pintor grande, respetado y admirado por una profesión que en él veían un modelo a seguir.

Pepín Caballero Salguero, por siempre y para siempre.

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