VII Tío Pepe Festival

José Luis Perales dice adiós pletórico de facultades vocales

José Luis Perales, durante su actuación.

José Luis Perales, durante su actuación. / Miguel Ángel Castaño

José Luis Perales dibujó, con estelas en el mar, el amor de sus baladas en Jerez. Y descubrió miles de ojos, los de los espectadores que con emoción contenida vieron cómo pintaba en el entorno del escenario, toda una vida de canciones y recuerdos, a través de encantadoras melodías. Esta vez sin pantalones vaqueros, pero subido en un velero de ilusión que eternamente se llamará libertad. La bodega Las Copas de Jerez de González Byass fue el escenario de esta emotiva despedida, que permanecerá por mucho tiempo en la memoria de los que asistieron.

El compositor y cantante conquense, se despidió, como era de esperar en un hombre de su grandísima talla profesional: en plenitud de facultades. Los que tuvimos la suerte de ver este concierto de su última gira, lo recordaremos con esa imagen, y esparciendo en el escenario jerezano el amor, la sencillez y la coherencia de quien además es uno de los grandes cantantes y compositores españoles, sin discusiones.

Oír hablar de amor, de libertad, de melodías perdidas, de que hay alguien cree en ti...que la primavera viene siempre con su propia brisa, y que el universo se puede descubrir a través de un beso, ha sido un lujo que nos llegó con la suave melodía de sus baladas. Un empujón a nuestro ánimo, para recordarnos que aún podemos transmitir a nuestros hijos y nietos muchas cosas buenas…

La bodega se llenó hasta arriba para la primera actuación, y para la segunda el cartel de no hay entradas también se colgó con tiempo de antelación. El nuevo espacio bodeguero, permitió cumplir con las normas covid, creando varias zonas abiertas, dónde el público pudo relajarse holgadamente antes del concierto.

José Luis Perales, en otro momento del concierto. José Luis Perales, en otro momento del concierto.

José Luis Perales, en otro momento del concierto. / Miguel Ángel Castaño

La despedida comenzó, intencionadamente con la canción “Balada para una bienvenida”, dónde ya se anunció que la balada pura sería la tónica de todo el repertorio del concierto. Siete músicos acompañaron en el escenario a Perales, que alrededor del sonido de los teclados y el bajo-contrabajo, fueron armando las melodías, con las guitarras, el saxo, la flauta y el acordeón.

A José Luis Perales, los años le sientan bien, como al vino de las soleras de la bodega, y lo demostró al cantar la canción “Sí…” en una versión renovada en 2019 en la que el bajo hace un trabajo de acompañamiento precioso.

Las primeras palmas del público “por bulerías”, cayeron inmediatamente, y ya acompañarían al cantante toda la noche. Luego una de sus primeras canciones, de 1973, “Cosas de Doña Asunción”, seguida de “Celos de mi guitarra”, también lanzada al mercado el mismo año, pero interpretadas en versiones actualizadas de 2019. “Quisiera decir tu nombre”, “El amor” y “Te vas”, todos grandes éxitos de Perales como cantante, siguieron a continuación. Baladas que nos enseñan la dificultad de lo simple.

¿Quieren que les cuente un secreto? Dijo dirigiéndose al público, que respondió con un sí rotundo…Pues resulta que nunca quise ser cantante. Quise ser compositor de canciones para otros…

Y así dio paso a su faceta como compositor, comenzando con Mocedades de quien dijo ser el mejor grupo de voces que ha conocido. Para ellos: “Le llamaban loca”. También recordó a Jeanette, y a la película “Cría cuervos”, de Saura que llevó a la canción “Por qué te vas” a alcanzar el top de las listas de ventas en los países en que se iba estrenando la película…

Y otra confesión: La canción que más trabajo le costó escribir, fue para Isabel Pantoja “Pensando en ti”. Esta le dijo que no quería una canción, sino un disco completo compuesto por él.

Cuando escribió para Rocío Jurado “Qué no daría yo” contó cómo se sorprendió la chipionera de que alguien de Cuenca pudiera conocerla tan bien. Y el le dijo que “Porque tú Rocío eres Andalucía, y yo viví siete años en Sevilla…”. También hubo un recuerdo para Raphael con “Frente al espejo”.

Muchas más canciones fueron iluminando la noche jerezana, con un emotivo recuerdo incluido para los niños (y pienso yo que también para el niño que aún cada uno llevamos dentro) de Aldeas infantiles… Para finalizar, tres rotundos éxitos: “Un velero llamado libertad” “Y cómo es el” y “Te quiero”.

José Luis Perales se despidió en Jerez, en riguroso directo, sin artificios, evocando los paisajes de las tierras que le vieron nacer y crecer, derrochando talento y poniéndole sentimiento a melodías para toda una vida. Se va para disfrutar de un retiro merecido, pero con las fuerzas necesarias para disfrutarlo. ¡Gracias José Luis Perales!

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