Vlad Tepes, de la oscuridad a escena

El escritor José Caballero Albertos presentará en los Claustros el 7 de mayo un libro que profundiza en los últimos días de El Empalador, un personaje mordido por la ficción de Drácula.

Vlad Tepes, de la oscuridad a escena
Vlad Tepes, de la oscuridad a escena
A. Cala

Jerez, 02 de mayo 2015 - 05:00

Mordido por la ficción, Vlad Tepes 'El Empalador' dejó de ser Vlad para ser el conde Drácula. También apodado El Dragón, este personaje es rescatado ahora de las sombras del anonimato y la confusión para mostrarse tal como era, tal como fue concebido lejos de lo que Bram Stoker creó. El autor madrileño afincado en Jerez José Caballero Albertos ha profundizado en la vida del personaje original, incluso ha viajado a su lugar de origen, para dar vida al libro 'Los últimos días de Vlad el Empalador' (La biblioteca del laberinto), que será presentado el próximo 7 de mayo, a las 20,30 horas, en los Claustros, de la mano del pintor Manuel Ruiz Ortega y el editor Francisco Arellano.

El monstruo favorito del autor desde que era un niño, y como si tuviera una deuda pendiente con él por haberle dado tantas historias apasionantes, Caballero le dedica ahora esta obra escrita para teatro. "Y porque también me gusta Drácula, pero aquí hablamos del real, no del conde de ficción", añade. Un hombre que gobernaba un país dependiente de Hungría, Valaquia, que era un voivoda (como un príncipe). Una obra de teatro en cinco actos en la que se narra las vicisitudes de Vlad Tepes desde que es apresado "injustamente" por el rey de Hungría, que se lo lleva a Buda, al palacio real, donde pasa trece años entre encarcelado y viviendo en la corte como uno más pero sin poder salir de la ciudad. Allí se casa con la prima hermana del rey, con la que tiene dos hijos. Aprende el oficio de encuadernador y lleva una vida de cortesano. Hacia 1475 el desorden en Valaquia era insostenible, casi convertida ya en una provincia turca, envían a Vlad Tepes a encauzar el país con manu dura, de ahí su apodo de El Empalador, una táctica, por cierto, originaria de los turcos, no valaca. "Recupera el trono de Valaquia el 26 de noviembre de 1476, sólo por unos meses. Y es que desde que sale de Buda, está sentenciado por sus enemigos. Sus escasos amigos no lo pudieron proteger. Los turcos le tienden una emboscada en Bucarest, le cortan la cabeza y se la mandan al sultán en un tarro con miel", relata el escritor.

Primer libro y primera obra de teatro de Caballero, que ha traducido además tres novelas de los años 30 del escritor belga Jean Ray. Un encargo de 'La biblioteca del laberinto', que se muestra entusiasmada con esta apuesta teatral. A la vista hay también una novela de Caballero. Pero, ¿por qué teatro? "Porque me pareció original hacerlo en teatro, y novelas sobre este personaje... hay muchas, sobre todo, basadas tanto en el real como en el ficticio. Pero obras de teatro sobre Vlad Tepes en España no he visto ninguna, me imagino que en Rumanía sí". Una labor que no ha sido "nada fácil -apunta- porque no tienes la posibilidad de narrar, de escribir. En el teatro clásico tienes que ceñirte a un guión preestablecido que es la historia. Y a mí, además, me gustan mucho las artes escénicas en general. Me hace ilusión que algún día esta obra sea representada, aunque sé que es complicado". A este respecto, apunta que hay "alguna posibilidad en Rumanía, donde un escritor amigo está especializado en Vlad Tepes, quien además me ha animado y prestado su colaboración en dudas, y está ilusionado con que la estrenemos en la antigua capital de Valaquia, Târgoviste".

Con una extensa documentación detrás, Caballero ha ido dando forma a esta obra también con sus viajes a la zona, que recorrió con su familia, "de donde saqué muy buenas ideas de la gente de allí. Y aunque fue un hombre cruel, se le consideraba justo porque de alguna forma hizo florecer Valaquia en esos tiempos. Muchos lo consideran un héroe independentista, ya que hay una vertiente que opina que lo que él quería era la independencia de Valaquia, Rumanía y Transilvania para la formación del estado Rumano separado de Hungría, cosa que se produce siglos más tardes. Fue un impulsor".

El libro, que fue presentado en Madrid el pasado día 24 por Arellano y por el escritor e investigador Frak G. Rubio, tiene como objetivo fomentar el teatro clásico y "ser de interés pedagógico para que el lector conozca mejor a un personaje que tuvo en sus manos acabar con el imperio otomano y que aquí nos ha llegado en forma de vampiro. Si hubiera nacido en España, hubiera sido un santo".

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