Artistas de Jerez

Fran Núñez, la pureza de la gran fotografía

HA tenido Jerez ilustres fotógrafos a lo largo del tiempo; algunos excelsos artistas callados que han dado mucha significación a esta forma de expresión desde casi las ya remotas épocas en las que la fotografía comenzó sus especialísima andadura.

También, no podía ser de otra manera, ha existido mucho fantasmal vocerío, con muy poca sustancia, provenientes de hacedores escasos de luces y corta imaginación que se han creído algo cuando su historial estaba lleno de manifiestos mínimos argumentos. Ahora, tenemos un ramillete muy reducido de buenos fotógrafos, de gran significación y enjundia creativa. No muchos pero con ganas, ilusión, rigor y solvencia. Éstos están accediendo a los mejores - y verdaderos - segmentos de un arte para el que, muchos son los llamados - o ellos han acudido solos llenos de osadía - y poquísimos los que han trascendido con autenticidad y convicción.

Entre ellos se encuentra un joven jerezano, actuante fuera de los paisajes fotográficos al uso y, por eso, un poco al margen de los ambientes ruidosos que abruman y poco plantean. Un artista sabio, conocido en los verdaderos circuitos y muy respetado por los que saben lo que se cuece en el panorama fotográfico actual. Ya he comentado en alguna ocasión como el recordado Adrián Fatou, mientras hablábamos de fotografía, él que era comedido, respetuoso con todos y sabedor de lo que se cocía en el panorama, dejó caer dos de los que consideraba jóvenes fotógrafos en los que confiar por su seriedad, trabajo sin resquicio, proposiciones convincentes y alta preparación en una fotografía a la que le sobraba mucha cohetería y le faltaba demasiada verdad. Uno de aquellos nombres era Fran Núñez. Por su obra me interesé y descubrí las inmensas perspectivas artísticas de un fotógrafo fotógrafo; no de uno de los muchos advenedizos que, de la nada, con nada y para nada, surgían auspiciados por los males de un arte con poca conciencia artística.

Fran Núñez es un fotógrafo jerezano, artista total que mantiene vivas las expectativas en una fotografía a la que él dota de entidad porque es consciente de las muchas lagunas que, los últimos tiempos, se han producido en una modalidad artística que, bien posicionada, puede mostrar horizontes llenos de intensidad y emoción plástica. Fran Núñez goza de los planteamientos clásicos de la gran fotografía, aquellos que descubrían al artista consciente, al minucioso manipulador de la esencia fotográfica. Es, al mismo tiempo, el fotógrafo consecuente con su tiempo, que conoce todos los entresijos del arte, que ha llegado a esto, después de valorar muchas circunstancias y de adentrarse por la historia y la práctica de una realidad que sólo debe tener la función que imprime el arte por el arte.

El joven artista jerezano, con una historia fotográfica llena de reconocimientos - él ni quiere que a ellos se aludan ni le suponen una vía de efímera trascendencia - y hacedor de una práctica absolutamente posicionada en los mejores postulados de la gran fotografía, es un fotógrafo humilde; no quiere señalamientos ni poses efectistas. Su trabajo es callado, válido en todos sus aspectos; es riguroso, reflexivo; concede suprema importancia a la fotografía analógica; aquella que es intervenida por la sapiencia creativa de su autor. Huye de los snobismos vacíos de argumentos; le interesa infinitamente la belleza de lo imperfecto, la copia única y el error como oportunidad, como inicio de una andadura a la que hay que dotar de entidad y de identidad.En la fotografía de Fran Núñez se encuentran perfectamente argumentados el deambular de la vida, los recovecos de la memoria, la historia reciente que hace mirar atrás para seguir adelante; en definitiva, el paso del tiempo. En sus obras se adivina la realidad de lo que fue para ser consciente de lo que es. En ellas se manifiesta el transcurso de la existencia, la simplicidad de lo que nos rodea, la autenticidad de un momento vivido con pasión y entusiasmo. En su trabajos no hay artificio ni cohetería ni exageración alguna; en ellas hay más insinuación velada que determinante definición; lo inmediato se resquebraja en presunciones sugeridas. Por sus obras transcurre la ironía; sabe dar a la vida una mordaz mirada y transcribir sutilmente lo que no necesita complicados ejercicios de prospección dialéctica. Su fotografía es más sencilla que todo eso.

Está protagonizada por lo inmediato para, no obstante, descubrir que lo real, a veces, necesita una segunda lectura, serena y profunda.A Fran Núñez se le conoce en el mundo de la fotografía como FRANAGAN, nombre que lleva incluido el símbolo, AG de la plata en la tabla periódica, como integrante principal de los elementos que intervienen en la conformación tradicional de la positivación fotográfica; algo que la mayoría de los muchos de los que, hoy, se llaman fotógrafos desconocen. Todo esto no hace sino incidir más en la valoración de este artista como fotógrafo de raza, de los que saben lo que se cuece tras una historia fotográfica con mucha apasionante trascendencia; un artista valorado como lo demuestra el haber sido seleccionado en los Festivales Internacionales “Revela’t” , "Off-Centre" o incluido en la exposición colectiva “We are back” junto con Carlos Pérez Siquier, Vivian Maier y Francesca Woodman, entre otros muchos importantísimos verdaderos fotógrafos.

Fran Núñez es un fotógrafo que nos lleva, todavía, a seguir confiando en la gran fotografía y en sus buenos hacedores. Es un artista que pasa sin hacer ruido, consciente y que busca sólo busca lo auténtico del gran arte sin resquicios. Algo que él sabe positivar y dar supremo sentido.

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