Diario de las artes

Cuando lo real pierde su habitual contexto

José Antonio Chanivet José Antonio Chanivet

José Antonio Chanivet

José Antonio Chanivet. Sala Rivadavia. Cádiz

Vuelvo a insistir en lo que, ya, he afirmado en numerosas ocasiones: la pintura que se hace en nuestra zona es de las más significativas de cuantas tienen lugar, en estos momentos, en nuestro país. La obra de los artistas gaditanos lo constata ampliamente, sin el menor género de dudas. Nombres que están en el imaginario de todos - Eduardo Millán, Pepe Baena, Juan Ángel González de la Calle, Javier Palacios, Nacho Estudillo, Rocío Cano, Fermín García Villaescusa, Ana Barriga, David Maldonado, Yeyo Argüez, Fernando Clemente, Manolo Cano, Carmen Bustamante, Paco Pérez Valencia, Garikoitz Cuevas, Paco Mármol, Jesús Rosa, Fátima Conesa, Ricardo Galán Urréjola, Antonio Lara, José Carlos Naranjo... y, por supuesto, José Antonio Chanivet - y que conforman un impresionante catálogo de la mejor pintura que uno pueda imaginar. Y lo mejor de todo es que, sin solución de continuidad, están surgiendo nuevos valores que anuncian que el actual momento dulce tiene su expectante continuidad.

No podía empezar de otro mofo mi comentario sobre la exposición de José Antonio Chanivet en la Sala Rivadavia. Él es uno de los importantísimos nombre de la pintura que se hace en nuestra tierra y, además, posee un lenguaje tan especialísimo que, a su calidad y dimensión como artista, se le debe sumar su gran personalidad y su particular manera de expresarse.

Esta exposición del "Chani" en Rivadavia nos satisface enormemente pues no era lógico que tardara tanto en llegar a la programación sabia que realiza Eduardo Rodríguez para los dos espacios que se encuentran en el edificio del Consulado de Argentina en Cádiz. Ha valido la pena esperar; ha tardado pero, ahora, podemos encontrarnos con la excelsa pintura de un artista en plena joven madurez. Un artista que ha ido cerrando muchas etapas, siempre con una clarividencia pictórica que, en todas sobresalía una plástica acertada, estructurada desde una técnica aplastante, con unos planteamientos formales determinantes - su formación como restaurador testifica esa fortaleza desde el conocimiento de las formas conformadoras - que desentrañan una pintura llena de fuerza, potenciada sobre las bases sustentantes de un dibujo dominador, elegante, definitivo.

La obra de Chanivet plantea una figuración distópica: los objetos no ocupan su lugar habitual, los personajes escenifican una realidad fuera de su contexto, lo real pierde su significación para adoptar una mediata posición que diluye las fronteras entre lo posible y lo imposible y, así, una representación a contracorriente de lo que el sentido lineal adopta como usual. Por eso nos encontramos con ese discurso ilustrativo disonante que atrapa la mirada y nos conduce por unos parajes emocionales que crean inquietud, al tiempo que nos abren los más inesperados horizontes conceptuales.

El espectador que entra en la muestra se encuentra con una obra perfecta compositivamente; siente la pasión artística que desprende una pintura contundente, de una vibrante energía, desarrollando una pasión formal desmedida, que transmite una realidad pictórica que no deja indiferente por esa vehemencia dibujística que deja entrever un posicionamiento técnico sin fisura y capaz de afrontar cualquier estamento creativo.

De nuevo nos encontramos con la obra de un artista total, un autor que demuestra un conocimiento absoluto de la realidad artística y que plantea un proceso compositivo valiente, con los postulados formales manteniendo desenlaces plásticos rigurosos, acertados, pulcros y llenos de esencia artística. Asuntos técnicos que abren las máximas perspectivas para una obra distinta y que nos sitúa en una escenografía donde lo real y lo ficticio, lo mediato y lo inmediato, el presente, el pasado y, hasta, el futuro, lo posible y lo imposible diluyen sus fronteras para que el espectador se inmiscuya en una realidad a contracorriente o en contexto descontextualizado.

Una exposición para sentirse dentro de la feliz magia de la pintura.

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