Artistas de Jerez

Juan Salido: Relator de una verdad incuestionable

Juan Salido Juan Salido

Juan Salido

Ya he comentado en numerosas ocasiones la opinión que poseo de la fotografía; lo vuelvo a hacer para posicionarme ante la realidad de uno de los fotógrafos que más y mejor han sabido asumir el concepto fotográfico actual y que no han llegado al mismo de una manera vacía y con mínimos argumentos como le ha ocurrido a muchos que, ahora, se dicen fotógrafos y actúan como si de verdaderos artistas fueren. La fotografía, la buena, la que ha sido uno de los grandes referentes del arte contemporáneo, la que ha dado a la historia grandísimos hacedores a los que deberían acudir los que, ahora, se creen artistas relevantes, es una entidad creativa sin reveses, en el mismo segmento artístico que las demás expresiones; sus posibilidades no tienen límites. Es una realidad, por tanto, indiscutible. El gran error de la misma no ha estado en la propia fotografía sino en los que han hecho mal uso de ella, ni siquiera lo malos fotógrafos, esos ya llevan en el pecado la penitencia. El gran problema que ha acontecido alrededor de ella ha sido los que, no sabemos con qué espurios intereses, han sobrevalorado la entidad de los que accedían a ella y han marcado pautas artísticas que, ni mucho menos, tenían. Todo esto contribuyó a que hubiera mucha fotografía y muy mala fotografía; también, a que muchos, incluso buenos pintores o escultores, dejaran de serlo, para abrazar una fotografía que, en la mayoría de los casos, era pobre y con poca consistencia.

La historia, como todo en la vida, pone a cada cual en su sitio y a la fotografía, en los últimos años, se le ha zarandeado sus pobres argumentos para que la sensatez y el orden llegara a todos sus ámbitos. Parece que se han quedado los auténticos y los advenedizos, aunque a veces aireen mínimamente sus miserias, ya no se les hace el menor caso.

Juan Salido era fotógrafo antes de las esquivas aventuras de esa nueva y falsa fotografía, auspiciada por santones equivocados. Era fotógrafo de acción, de esos que antes de actuar había aprendido con los mejores y de los mejores. Su obra no era producto de las modas ni su ejercicio se sustentaba en el deseo de un día de acaloramiento por ser artista a costa de cualquier cosa. Se acercó donde debía y con quién debía. Accedió a los fotógrafos que más tenían que decir y, con lo que ellos patrocinaban, se adentró en una fotografía importante, muy bien sustentada y con muchísimos registros. Juan Salido fue de los primeros que, además ,buscó realidades fotográficas donde, realmente, las había. No era, ni mucho menos, fotógrafo de temporada ni artista a la búsqueda de un sólo objetivo - el reconocimiento, más bien pueblerino, de ser cartelista de la Semana Santa ; como, en esta ciudad, hay tantos -. Sus horizontes eran infinitamente más amplios. Estaba en la sintonía de los que, en Jerez, fueron grandes - y hubo bastantes - y de los que, en otros sitios difundían un arte con mayúsculas. Se acercó al flamenco de una manera diferente cuando muy pocos lo hacían. Vio la plasticidad de los ambientes, de los artistas, de la esencia y del propio flamenco. También se fue a buscar otros horizontes; después muchos harían lo mismo. Se enfangó de historias remotas y de vidas lejanas con la belleza de todo lo que eso transmitía y supo captar lo mejor de cada lugar. No se fue a tierras perdidas a fotografía lo que ya, todos los buenos, habían fotografiado. Acertó con la gente de la Cuba conocida, con la pausada sencillez de esos personajes de mirada lúcida y hondura perturbadora; pero se metió, también en los campos lejanos de esa otra Cuba distinta, escondida, virgen y comprometida con una existencia trabajadora, la Cuba guajira, la de la caña y la melancolía en la sangre. Fue varias veces a la India y de ella extrajo el paisaje, el color impactante, la luz extrema tintada de formas, la fiesta inquietante. Pero para extraer la esencia de ese nuevo neorrealismo, al que tanto y tan bien nos tiene acostumbrado en sus fotografías, buscó la realidad de los que trabajan el corcho en los Montes de Propios, los que extraen la piel a los alcornoques y los que viven un mundo tan extraño en un lugar tan cercano.

También buscó la impactante realidad de las "levantás" en las almadrabas del litoral gaditano. La fuerza descomunal de la naturaleza circundada en unos pocos metros cuadrados donde un animal lucha por su vida ante el pausado discurrir de una tradición milenaria. Hasta se permitió el lujo de buscar el lado bello, enigmático y, hasta, un tanto canalla, de la mujer fatal.

Juan Salido es un fotógrafo fotógrafo, sabe mirar y encontrar el ángulo puro, la esencia de lo que tiene delante, el encuadre perfecto que descubre apasionadas formas y expresionistas situaciones. Su fotografía surge espontánea, sin imposturas ni afiches efectistas. Extrae de la realidad, la realidad misma y a ella le saca su aparente misterio insondable para que se nos haga cercana, bella y exacta. Su fotografía no abruma con poses innecesarios, tampoco se ceba en la sordidez de una realidad a la que trata con cariño y asepsia. Es relatora de una verdad incuestionable. La fotografía de Juan Salido es, en definitiva, la historia descrita con precisión cuando, así lo requiere; es apasionada cuando la envuelve el entusiasmo que llega hasta la mirada trascendiendo desde el alma y es, sobre todo, un hecho artístico sin revés alguno.

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