El crítico salta al ruedo del terror
La maldición de Shelby Oaks | Crítica
La ficha
*** La maldición de Shelby Oaks. Terror, EE UU, 2025, 99 min. Dirección y guion: Chris Stuckmann. Música: Aaron J. Morton. Fotografía: Andrew Scott Baird. Intérpretes: Camille Sullivan, Brendan Sexton III, Michael Beach, Sarah Durn.
He aquí una correcta película de terror que no hace excesivas concesiones a las facilonerías y logra lo más importante: crear un clima de tensión sin tener que recurrir, más allá de lo imprescindible, a los sustos de escobazo del tren de la bruja. En su debut como director de ficción el crítico youtuber (con más de dos millones de seguidores) y autor de documentales sobre el cine de terror (In Search of Darkness, In Search of Tomorrow) Chris Stuckmann ha acumulado tópicos, por supuesto, porque esto está en la esencia del cine de género, pero dándoles enfoques y tratamientos relativamente nuevos y sobre todo dándose el gusto de recrear lo que le divierte (es decir, le asusta).
Hay recursos a falsos programas y vídeos reveladores (la larga sombra de El proyecto de la bruja de Blair), una investigadora de lo paranormal desaparecida junto a su equipo, una hermana empeñada en encontrarla y un pueblo fantasma con todos sus avíos siniestros donde han pasado -y pasarán- cosas raras.
Todo ya visto, pasando de la era de los vídeos -también presente- a la de YouTube. Pero en ello radica el atractivo de esta película. El dominio de los códigos del género permite a este crítico y estudioso (además de fan entusiasta) de películas de terror jugar con ellos y con los espectadores, permitiéndose esta especie de falso palimpsesto lleno de huellas de escrituras anteriores. En algún momento hasta excesivas en su afán por meter en la película el mayor número de clichés, temas y situaciones tomados del repertorio terrorífico.
Esta modesta película en parte financiada con una campaña de crowdfunding y realizada artesanalmente a lo largo de cinco años, halla en estas limitaciones sus también modestos y artesanales valores como un voluntarioso homenaje al género y un divertimento, con sus adornos escalofriantes, que no decepcionará a sus fans.
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