Cultura

La dama de la escena recibió el homenaje del FIT

  • El festival gaditano se rindió a María Dolores Pradera en su edición de 2011

María Dolores Pradera canta las 'Habaneras de Cádiz' en el homenaje del FIT. María Dolores Pradera canta las 'Habaneras de Cádiz' en el homenaje del FIT.

María Dolores Pradera canta las 'Habaneras de Cádiz' en el homenaje del FIT. / jesús marín

El Festival Iberoamericano de Cádiz de 2011 apostó a lo grande. Dos grandes damas recibieron sendos premios y homenajes en aquella edición. Si el premio Atahualpa del Cioppo fue para la actriz Nuria Espert, el homenaje del festival aquel año fue para la ayer desaparecida María Dolores Pradera. Su figura, ya con 87 años, se agrandó ese viernes de octubre en el salón de plenos del Ayuntamiento donde cantó las Habaneras de Cádiz al son de las palmas de Jesús Quintero, encargado de conducir el homenaje con una entrevista a la artista. María Dolores Pradera, además, fue una asidua de los escenarios gaditanos, tanto el Pemán en los veranos como en el Falla, donde actuó por última vez en 2010, y en el Teatro Villamarta de Jerez, donde su inconfundible voz sonó en 2007.

El homenaje del FIT gaditano, un acto que los recortes y la crisis se han llevado por delante en las últimas ediciones del festival, fue abierto por el corista Julio Pardo, que había coincidido, con su coro en el escenario, con María Dolores Pradera cuando la cantante actuó en el año 2002 en el veraniego Teatro Pemán y cantó, por primera vez en la ciudad, su brillante versión de las Habaneras de Cádiz de Carlos Cano y Antonio Burgos.

En un salón de plenos lleno, como correspondía al atractivo de la homenajeada, María Dolores Pradera se llevó el afecto y el reconocimiento del festival iberoamericano, ella que tanto hizo por unir las dos orillas, y dejó para el recuerdo el arranque por las Habaneras con el único acompañamiento de las palmas del público y de un también entregado Jesús Quintero, que momentos antes había bordado una entrevista a la cantante que, a la par de divertida y ocurrente, dejó la sensación de que la gran dama de la canción española había vivido muy intensamente su propia historia.

María Dolores Pradera no esquivó ninguna pregunta y fue capaz de hablar, como recoge la crónica periodística de aquel momento, de su paso por los escenarios, de la inmortalidad, de Lorca, de García Márquez, de la salud, de la enfermedad, del tabaco, de Colón, de Fernando Fernán Gómez...

Y en el Pemán, en el Falla, en el Villamarta... La provincia gaditana no fue ajena a la trayectoria artística de una de las mejores voces españolas, de esta mujer que arrancó en el teatro y que acabó cantando algunas de las mejores melodías de la historia. Y qué manera de cantar.

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