Tatiana Solovieva. Productora del Ballet Imperial Ruso “Muchas veces los que dirigen en España no tienen ni idea de lo que es la danza”

  • La compañía, de gran prestigio internacional pone en escena hoy en el Teatro Villamarta ‘El lago de los cisnes’, un clásico de la danza con música de Tchaikovski

Tatiana Solovieva. Tatiana Solovieva.

Tatiana Solovieva.

El Ballet Imperial Ruso presenta hoy miércoles, a las 20,30 horas, en el Teatro Villamarta, ‘El lago de los cisnes’, una de sus producciones propias. Tatiana Solovieva es la productora de la compañía. Estudió la carrera de Musicología, pero antes de terminarla ya la habían contratado en el Teatro Musical de Moscú donde cantaba y bailaba y con el que estuvo de gira varias veces por España. Desde 1992 prepara giras aquí para los artistas rusos y para los españoles allí. La compañía rusa, dirigida por Gedeminas Tarandá, autor además del libreto, se haya inmersa en una gira por nuestro país donde incluye la reposición de otros espectáculos.

–El Ballet Imperial Ruso es un visitante asiduo de la ciudad y del Villamarta.

–¡Sí! Y nos encanta Jerez y el Teatro Villamarta. Cada vez que vamos disfrutamos y vemos que el público también nos quiere mucho porque siempre está lleno.

–Vienen con un clásico, ‘El lago de los cisnes’.

–Sí, un gran clásico. ‘El lago de los cisnes’ diría que es el ballet más importante del mundo, el espectáculo más representado con diferencia. Todas las compañías serias quieren tener en su repertorio ‘El lago de los cisnes’. Pero hay que tener en cuenta que todos los ‘Lagos de los cisnes’ son diferentes. Si no es una copia barata de alguien que va aprovechándose de un nombre ruso, en general todas las compañías serias tienen su propia versión. Llevo desde 1992 trayendo espectáculos de ballet ruso a España y he traído a muchas compañías con este ballet. Cada compañía retoca el espectáculo y es que evolucionamos porque la visión de éste y de los espectadores cambia. Nosotros lo modernizamos con muchísimo cuidado porque lo más clásico como es el ‘acto blanco’ o el paso a dos de Odette y el príncipe, no se puede tocar porque son obras maestras, joyas. Pero hay momentos en que se cambia un poco para que sea más espectacular. El Ballet Imperial Ruso tiene una de las mejores versiones del ‘lago’. Los solistas levantan al público y es que Lina Sheveliova es una auténtica maravilla, de las mejores del mundo, al igual que Narimán Bekzhanov, entre otros. Aquí tenemos también dos bufones muy acrobáticos y divertidos... Creo que el público va a disfrutar.

–En este caso, ¿qué le aporta la compañía a esta obra?

–En el clásico es muy importante que esté todo sincronizado, que haya detrás una muy buena escuela. Cuando hay 20 chicas cisne en el cuerpo de baile, todas deben tener la misma posición, hasta de los deditos de las manos. Y cuando ves que están todas calcadas, pues ese es el resultado de un trabajo diario. Un buen ‘lago’ no lo hace cualquiera. En este caso, el Ballet Imperial Ruso está dirigido por Gediminas Tarandá, que fue estrella del Ballet Bolshoi y es el más destacado director artístico de grandes eventos en Rusia y fuera de sus fronteras. Ha sido condecorado por sus méritos cómo Artista de Honor de Rusia (2005) y Orden de Diaguilev (2008). Como es tan buen bailarín, profesor y tiene tan buenas ideas, pues se ve su sello en la compañía: todo es tan suave, tan artístico y está tan técnicamente bien expresado... También tiene el sello de Maya Plisetskaya, que fue la creadora de la compañía en 1994 y que bailó hasta más allá de los 70 años.

Una escena de 'El lago de los cisnes'. Una escena de 'El lago de los cisnes'.

Una escena de 'El lago de los cisnes'.

–¿Por qué los grandes clásicos?

–Primero porque el público quiere verlos y segundo porque no todo el mundo puede hacerlos. Es mucho más fácil hacer contemporáneo porque nadie puede comparar ni decir si está bien o mal hecho porque es algo nuevo. El clásico es muy difícil hacerlo bien y todo el mundo ha visto otras versiones y puede comparar. Además de los grandes clásicos, el Ballet Imperial Ruso tiene mucho repertorio. Ahora estamos también con ‘Bolero’, que se estrenó en Japón en 1998; hicimos el domingo en Cádiz ‘Cancán sorpresa’, que es sólo nuestro... Tenemos clásicos del XIX, del XX como ‘Romeo y Julieta’, entre otros. La compañía está continuamente de gira y vuelve a los sitios porque deja muy buen sabor de boca.

–¿Qué le parece lo que se hace en España en torno a la danza? Hay muchas quejas de que se apuesta poco por ella desde la Administración.

–Sí, he analizado las quejas y los fracasos. Aquí la situación es difícilmente salvable por la forma de funcionar. Nuestra escuela tiene más de dos siglos y medio y funciona con el repertorio, se cuida a los profesores y las tradiciones. En cambio aquí, las compañías funcionan si hay presupuesto. En vez de servir a la danza a lo grande, se reclaman los derechos del bailarín. En Rusia el planteamiento es diferente, el arte es lo primero, yo tengo que llegar al nivel de los grandes. Nosotros nos exigimos más a nosotros mismos que al Estado y siempre hay trabajo para los artistas. Nuestra compañía es privada y no tiene subvenciones. Cada vez nos va mejor porque todos queremos que el proyecto salga adelante y el público está deseando volver a vernos.

–¿Qué le diría a los bailarines españoles?

–Creo que un pequeño grupo no puede cambiar el sistema. Hay que cambiarlo desde arriba y para eso hace falta la voluntad política y ahí deberían estar personas que entendieran muy bien la situación de la danza. Y muchas veces los que dirigen en España no tienen ni idea de lo que es la danza.

–Rompa algún mito en torno a la danza, ¿hay mucha rivalidad?

–No, en las compañías que yo llevo no la veo. En el espectáculo teatral y la danza, lo primero que hay que tener es la capacidad de los artistas de interpretar, transmitir, que la obra no sea sólo gráficamente bonita. Hay que transmitir las emociones y que el público crea que todo es real. Esa capacidad interpretativa es la que más se valora en una buena compañía. En este ‘lago’ tenemos a una reina que tiene que salir como una reina, un príncipe que tiene que tener porte, los bufones que deben ser cómicos, la fragilidad del cisne blanco, el control y el poder del negro... La rivalidad está pero actuar es lo primero y es lo que te hace diferente. Es otro tipo de rivalidad, no es quién es el primero, sino quién llega mejor al público.

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