Patrimonio

“Sin documentos no se podría vivir”

  • Manuel Ravina abre el curso de los Amigos del Archivo a pocos días de su jubilación

Manuel Ravina, durante su intervención en la Once. Manuel Ravina, durante su intervención en la Once.

Manuel Ravina, durante su intervención en la Once. / Pascual (Jerez)

Dice que es “el archivero más viejo de España”, y es que se incorporó como director del Archivo Histórico Provincial de Cádiz en 1974, “que son años, casi medio siglo”. El director del Archivo General de Indias, Manuel Ravina Martín, abrió este miércoles el nuevo curso de la Asociación Jerezana Amigos del Archivo. Lo hizo con una charla en el salón de actos del edificio de la ONCE que llevó por título ‘Casi medio siglo de los archivos de la provincia de Cádiz’.

Ravina habló de la profesión archivística y de la evolución que ha habido desde aquella época. “Cuando ingresé no existía la máquina de escribir eléctrica, y se trabajaba con unas Olivetti y papel de calco, y así hacíamos las copias. Hoy todo ha cambiado, excepto la esencia, porque se trata de procesar información que antes se hacía con fichas y hoy con bases de datos. Para que haya trabajo tiene que haber personas y documentos”, subraya Ravina, que advierte que el documento “no se acabará nunca porque es una de las bases de la estructura de la sociedad y de la vida. Una tarjeta de crédito ya es un documento y si la perdemos, perdemos parte de nuestro archivo sin darnos cuenta. Y como dicen los franceses, se gobierna con tres cosas: las personas, el dinero y la información. Si se quemase un padrón de la ciudad, ¿como funcionaría? Sin documentos no se podría vivir. Son garantes de tus derechos y de tus obligaciones”.

“Una organización o una persona que no tiene cuidados sus documentos funciona mal. Y generamos continuamente documentos”, dice un hombre de quien sus amigos apuntan que no habla, “predica”, que él se toma con mucho humor. Por lo que dentro de 200 años se podrá seguir ejerciendo la profesión.

El 5 de octubre, Manuel Ravina cumplirá 70 años. Se jubila. “Y seré capaz, y tanto. Llevo trabajando 48 años, de los cuales 45 como archivero. Es toda una vida. Seguiré entre papeles porque además me encanta la investigación y tengo muchos libros publicados y material para seguir escribiendo”. De hecho, el último libro se lo publicó la editorial jerezana Peripecias Libros, ‘Manuel Pérez Lobato y su vocabulario de gaditanismos con un apéndice sobre la palabra cursi’.

No habrá fiestas de despedida el día 4 de octubre. “Y uno siempre hace amigos, pero también enemigos, y hacer una fiesta pone en evidencia a los que no tienen ganas de ir. Así que adiós, adiós, yo llegué con nada y me voy con nada. He disfrutado muchísimo de mi trabajo, me voy contento, pero también estoy algo cansado porque la edad te quita energías. De mí dependen 81 personas en el Archivo de Indias y es una responsabilidad enorme. Hay muchas satisfacciones pero también problemas, que uno trata de resolver pero cuando se trabaja con personas... Los papeles son muy obedientes pero las personas... Pero estoy contentísimo porque he estado en el mejor archivo del mundo”.

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