Nicola Beller Carbone. Soprano

"En el escenario somos seres humanos que queremos transmitir verdad"

  • La cantante alemana regresa a Jerez, al Teatro Villamarta, para protagonizar esta vez la obra 'Diálogo de Carmelitas', junto a Ainhoa Arteta y Ángeles Blancas

  • La ópera se pondrá en escena los días 24 y 26 de junio 

Nicola Beller Carbone photo - @Alain Hanel

Nicola Beller Carbone photo - @Alain Hanel / Alain Hanel.

'Diálogo de Carmelitas' es la nueva producción del Centro Lírico del Sur y el Teatro Cervantes de Málaga que se presenta al público los próximos días viernes 24 y domingo 26 de junio en Jerez. Teniendo como escenario de excepción el Teatro Villamarta, la ópera reúne como protagonistas a tres de las mejores voces de la escena lírica internacional, Ainhoa Arteta, Ángeles Blancas y Nicola Beller Carbone, siendo además esta la primera vez que las mismas actúan juntas. La ópera en tres actos de Francis Poulenc, poco representada en nuestro país, se trata de una nueva producción española, una valiente apuesta por el repertorio operístico del siglo XX, que llega de la mano de José María Moreno al frente de la dirección musical, junto a Francisco López a cargo de la escena. 

Nicola Beller regresa al Teatro Villamarta, a Jerez, un lugar en el que le gusta estar. Y es que la cantante ha tenido casa en Cádiz, donde además ahora pasará sus vacaciones de verano. "Estoy vinculada a esta zona, la que más me gusta para vivir, además de Madrid. Estoy disfrutando de tener el privilegio de poder trabajar, además en un sitio que me gusta". Del Teatro Villamarta ensalza que sea regido por mujeres, "labor por la que han recibido premios nacionales por la gestión. Es un teatro que durante la pandemia se ha comportado de forma ejemplar". Aquí, una conversación con la soprano alemana. 

-Es su segunda vez en el Villamarta, pero la primera en la que actúan las tres juntas.

Sí, es la segunda vez, y la segunda vez que hago de mujer muy mayor. Sí, es la primera vez que trabajamos juntas, aunque a Ángeles Blancas la conozco de los tiempos de estudios en Madrid porque coincidimos en la misma temporada en la Escuela Superior de Canto. Desde entonces tenemos contacto, nos queremos mucho. Es muy bonito salir con ella en un espectáculo juntas. Y a Ainhoa no la conocía personalmente, pero sí que tomé su relevo en una producción de Poulenc en febrero, en Bilbao, donde canté 'La voz humana', que ella por motivos de salud no puedo hacer. Hubo allí de alguna manera una unión de las dos. Y ahora coincidimos juntas en el escenario, en una obra del mismo compositor, de Poulenc. 

-‘Diálogos de Carmelitas’ es una apuesta por el repertorio del siglo XX, en el que usted se mueve además. 

-Sí, soy una cantante que casi siempre interpreta obras del siglo XX. La última vez en el Villamarta no, porque fue 'Orfeo y Eurídice' de Christoph Willibald Gluck, que es distinto al mío normalmente. Pero el del siglo XX es muy habitual, por lo que estoy acostumbrada a este tipo de tímbricas. Hay que decir que Poulenc de todas formas tiene una escritura armónica, no es atonal. Es una obra desconocida pero fácil de escuchar cuando se entra. Tiene sonoridades impresionistas pero no queda muy lejos de lo que el oído está acostumbrado a digerir. Es una música muy melódica.

-Francisco López, director de escena, iluminación, dramaturgia y espacio escénico, dice que es una obra con una historia "muy conmovedora". 

-Sí, la historia es muy impactante porque se basa en un hecho real, de ese tiempo de terror tras la Revolución Francesa en el que los curas y monjas fueron perseguidos, que fueron asesinados, como a estas monjas, que fueron guillotinadas. Mi personaje (Madame de Croissy) es la única que muere antes de que suceda este acontecimiento, que además ella lo tiene como una visión. Ve lo que va a pasar. En su lucha con la muerte tiene estas alucinaciones en las que ve el convento ardiendo, las imágenes de Dios que se rompen, que hay violencia, ve la muerte, como una premonición. 

-José María Moreno, director musical de la ópera, habla de la dificultad de interpretación de esta obra, también desde el punto de vista psicológico. 

-Sí, en mi papel es muy conmovedor el hecho de cómo una persona lucha con perder el poder. Ella es la que manda allí y con su enfermedad y su degeneración pues pierde el poder de superiora, el político, y el poder sobre sí misma. Debe tener una enfermedad degenerativa y esto es terrible, es algo que le ocurre a mucha gente. Es algo que el público puede sentir y empatizar. Es muy difícil interpretar a una persona que se está muriendo porque ninguno de nosotros sabe cómo es morirse. Interpretar esta limitación, esta incapacidad cantando además, porque sigues utilizando un instrumento por encima de una orquesta, que tiene que ser audible pero al mismo tiempo necesitas transmitir y comunicar esa fragilidad e impotencia. Y eso es psicológicamente complicado porque tienes que hacer un estudio del personaje que va más allá del estudio musical, es actoral, histórico, personal, es meterse en su piel, cómo se sentiría ella. ¿Qué haría yo si me viera en esta situación? Ella además no ha perdido la cabeza. Ve lo que está perdiendo. 

-‘Diálogos de Carmelitas’ tiene un 80% de mujeres. 

-Esto es algo muy especial en la ópera, en la que solemos ver muchos más papeles masculinos. ‘Diálogos de Carmelitas’ es más de género femenino, hay muchas mujeres en el escenario y todos son papeles importantes. No hay un único protagonista. Los hombres son el padre y el hermano de Blanche de la Force (Ainhoa Arteta), y un cura y un comisario. Wagner, en 'Las Valkirias', también escribió una obra con 14 mujeres. Pero en general, en la ópera italiana hay más hombres y se agradece aquí coincidir con compañeras, que somos todas protagonistas.

-Usted lleva 30 años de carrera y le gusta hablar de fases. ¿En cuál está ahora?

-Pues al principio tuve los papeles más líricos y además estuve fija en elenco alemán, en compañía. La segunda fase fue la internacional, por todo el mundo, con papeles más dramáticos, como Salomé, Tosca, etc. Y, ahora, estoy en una tercera fase en la que empiezo a cantar papeles  de carácter, de mujeres mayores, maduras, más adaptadas a mi edad real y a mi madurez como persona y vocal. Es una etapa muy interesante por los papeles que cambian. También a veces es agradable, y este no es el caso, tener papeles secundarios, porque 30 años en el principal es muy cansado ser la única responsable. 

-Usted da clases de actuación para jóvenes. Inculcarles que no siempre es necesario ser protagonista debe ser muy motivador. 

-Claro, el trabajo de teatro es un trabajo de equipo. Todos estamos involucrados. Y, por otro lado, también hay que saberse ver en ese grupo. Y esto es lo que yo trato de enseñarles. Es importante, además de cantar, pues actuar. Somos seres humanos en el escenario y queremos transmitir al público verdad, algo empático, real. No tiene sentido reproducir unos esquemas antiguos con los que la gente no puede conmoverse. También les enseño esta componente. Es muy dura esta profesión pero deben ser conscientes de que no están solos. Somos muchos haciéndola y hay que crear grupo. Juntos se crece y se aprende.

-¿Qué tiene a la vista?

-Pues a la vista tengo unas vacaciones en Cádiz (ríe). He trabajado mucho esta temporada y necesito descansar. Pero lo siguiente será en Lyon, una ópera contemporánea de 2014, con una música microtonal, muy difícil. Y más cositas que no se pueden decir todavía por eso de la superstición (ríe). 

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