Cultura

El florilegio poético de Antonio Enrique

El siglo transparente El siglo transparente

El siglo transparente

El escritor Antonio Enrique (Granada, 1953) reúne en El siglo transparente (Alhulia, Granada, 2022) una destilada selección de los veintitrés libros de poesía que ha publicado hasta la fecha. De algunos, solo ha escogido un poema. Todos y cada uno son objeto de un comentario preliminar que nos ilumina sobre las circunstancias de su composición y sobre la evolución espiritual y literaria de su autor. La poesía es la expresión del alma. Por eso, aunque nos diga que El sol de las ánimas (1995) es el primero de sus libros donde habla de sí mismo, ya en las imágenes, temas y tono de los anteriores Antonio Enrique se está retratando como gran heterodoxo y alquimista del verbo.

Así, en el poema seleccionado de La ciudad de las cúpulas (1980), escrito de ese modo magistral y personalísimo, plástico y rítmico de sus joviales ímpetus, damos con este aserto elegíaco y revelador: "es inútil: recobrar lo ido delata más la muerte".

Nobleza obliga. El primer título de este creador granadino es Poema de la Alhambra (1974) y está en relación, precediéndolo, con su ensayo Tratado de la Alhambra hermética (1988). Obra de un joven entusiasta que se asoma al éxtasis, ya se constata en él "ese ansia de absoluto que va a acompañarme de por vida", confiesa. Resplandor (2020) se nomina el último poemario incluido. En los apuntes previos nos informa de que pasó desapercibido, como se había propuesto, pues se trata de poemas íntimos y radicalmente sinceros, con una edición casi secreta, de solo cincuenta ejemplares. Incluye cinco poemas del mismo. El quinto se cierra con un verso exclamatorio, conclusión también del volumen: "¡Estamos muriéndonos de amor!".

Antonio Enrique estuvo viviendo en Jerez, adonde vino como profesor de Literatura en el Instituto Asta Regia. Lo recuerdo en la terraza de Los Caracoles, conversando desde la batalla de azahares en que despertó la ciudad un sábado de marzo de 1983. Aquí escribió Órphica (1984). El ser amado está marcado por la señal de la vid. El libro cuenta su búsqueda, a través de la vida y más allá. El propio poeta explica que se trata de "una búsqueda entre la pasión y el delirio en una ciudad caótica y luego, al desencarnar las almas, en otra ciudad de alturas".

El amor es tema capital en su bibliografía poética. Y con él la exaltación sensorial, la mujer, las ciudades, las geografías vitales y la soñadas imposibles, la soledad y el desarraigo, el legado ancestral, la cultura andalusí y la sabiduría hebrea —particularmente, sefardita—, la mística, la infancia, lo visionario como algo cotidiano, la zona oscura de la naturaleza humana, el silencio de Dios ante el dolor del hombre, el Holocausto, la leyenda artúrica, lo esotérico… Apreciamos en la obra de este vate una singular evolución, que va desde la riqueza verbal y la fascinación por la belleza a una serena meditación de tinte crepuscular. Y aunque —o porque— el amor se impone, no se aleja su voz del ámbito visionario.

Antonio Enrique es autor además de una extraordinaria producción narrativa. Su novela Boabdil, príncipe del día y de la noche obtuvo el Premio Andalucía de la Crítica en 2017. Ha publicado tres tomos de memorias, varios ensayos y más de quinientos comentarios críticos. Dio su nombre a la Literatura de la Diferencia, siendo uno de sus principales impulsores. Desde hace años vive en Guadix, localidad a la que ha dedicado una trilogía en verso. Gracias a las claves que aporta, El siglo transparente: Antología poética 1974-2020 presenta la ocasión de introducirse en la lectura de uno de los grandes poetas de hoy. Sus lectores fieles tenemos la oportunidad de solazarnos con esta selecta visión de un conjunto inmensurable.

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