Cultura

"No ser gitana pesa en el flamenco, me han llegado a decir que canto gracioso"

  • Davinia Jaén, más reconocida como cantaora de atrás, trabaja para grandes compañías como la de la bailaora Mercedes Ruiz y el Nuevo Ballet Español; el Ballet Andaluz también ha solicitado sus servicios.

Con una infancia a caballo entre San Mateo y la Zona Sur, Davinia Jaén se ha formado flamenca independiente. Esta joven es la prueba más clara de que no hace falta formar parte de una familia de artistas, ni ser de raza calé para ser profesional, si no que el trabajo y, sobre todo, la pasión por el flamenco te convierten en una artista. Una flamenca adaptada a los nuevos tiempos, con una preparación impecable y una facilidad de expresión, a veces ausente en la profesión. Desde pequeña se desvive por la Nochebuena de Jerez, "ponía los discos de Navidad de las cajas de ahorros y me saltaba todos los villancicos. Iba directamente al final, a lo que más me gustaba, el fin de fiesta por bulerías y así me pasaba todo el año cantando villancicos", comentó Davinia a este medio.

Ambiciosa por aprender, así es esta joven cantaora que desde muy pequeña alimentaba el gusanillo del directo curtiéndose en los tapetes de las peñas flamencas jerezanas. "Mi primera actuación fue a los 14 años en un 'tablao' del Barrio de San Miguel. Lo recuerdo con mucha ilusión. Era muy viva y muy 'echá palante' ", y con 15 actuó junto a 'Los Habichuelas'. "Cuando vi a Juan Habichuela tocar la guitarra tan cerca de mí, me puse a llorar como si hubiera visto una aparición".

Siempre autodidacta, un día decidió colarse, haciéndose pasar como una alumna más, en la Escuela de Cristina Heeren. "Fui a acompañar a una amiga de aquí, de Jerez, que también es cantaora. A ella le daba vergüenza ir sola así que me decidí a acompañarla pero cuando llegué y vi lo que era, me encantó. Tanta gente joven, cantaores, bailaores, profesores...". Allí se codeó con importantes figuras que en el futuro le aportarían salidas profesionales. "En la escuela estábamos ocho horas diarias, era como un trabajo, eso le pone las pilas a cualquiera", declaró sonriente.

Tomó clases junto a 'El Mono', 'El Guapo' y José María Castaño. Como muchos artistas jerezanos de su quinta pasó por el conocido proyecto de Fernando Moreno 'Sabor Jerez'. Aunque ella se declara "fifty-fifty" entre cantaora de atrás y principal, es inevitable reconocer que su trayectoria es destacable por su cante para el baile. "Entré a trabajar en el mundo de las compañías a raíz de estudiar en la Escuela de Cristina Heeren. Allí conocí a mucha gente y además he ido muchas veces a Madrid a ver a compañeros bailar y cuando subes a cantar a los fines de fiestas la gente se acaba fijando en ti". Despegó trabajando junto a Los Losadas en Madrid, una familia de artistas reconocida en el mundo de las compañías flamencas.

Pronto empezó a trabajar para el Nuevo Ballet Español donde continua y hace a penas un mes recibió la oferta del Ballet Flamenco de Andalucía, oferta que ha rechazado. "Me llamó 'La Andaluza' para ofrecerme el puesto de cantaora pero he tenido que decir que no, a pesar de ser una oferta muy buena tanto económicamente como a nivel de curriculum, decir que has trabajado en el Ballet Flamenco de Andalucía es todo un prestigio". Otro escalón en su trayectoria se debe a que la bailaora jerezana Mercedes Ruiz contó con ella para poner voz a sus coreografías en 'Perspectivas'. "Ha sido una experiencia muy grata. Nunca había seguido la trayectoria de Mercedes muy a fondo y me llevé una sorpresa porque es muy disciplinada y seria en el trabajo. Me ha aportado mucho trabajar con ella", explicó la cantaora.

Independiente hasta para mentar a un descubridor, "más bien me descubrí a mí misma". Sus referentes son Pastora Pavón y La Paquera, voces que escucha sobre todo "para coger el compás de aquí de Jerez". Defensora y amante de la bulería como palo estrella. Así es Davinia, una flamenca sin pensamiento de entrar en un estudio para grabar un CD porque prefiere vivir del directo, que es lo "que me da vida". Defensora a ultranza de ser artista sin ser gitana ni ser "hija o nieta de", reconoce que las actuaciones más "sufrías" son las que se hacen en su tierra, donde el público lo forma personas que le conocen fuera y dentro del escenario. "El hecho de que la gente tenga un concepto de ti influye en que tú seas mejor o peor artista, o el hecho de no ser gitana o no pertenecer a una familia de artistas te acaba etiquetando. Me han llegado a decir ¡qué gracioso cantas! o... ¡es qué cantas muy gitano! Mi pretensión no es cantar ni gracioso ni gitano. Pero etiquetas las tiene todo el mundo, hasta el que está más arriba ahora que es Miguel Poveda", apuntilló.

Entre sus ideas hay una clara "en el flamenco hay que trabajar como en un trabajo cualquiera, hay roces, compañeros y jefes". Por ello en su trabajo no encuentra el descanso, considerando este tiempo muy bueno para el flamenco por ser mucho más reconocido y arrastrar más seguidores que nunca, "tenemos que pensar que sí, que es un buen tiempo para el flamenco y los que trabajamos en él tenemos que generar un pensamiento positivo. Me da coraje encontrar compañeros que se quejan por no encontrar trabajo... ¡aprovecha para formarte más!, no hay que quejarse porque si trabajas en esto es porque tienes un don. Los flamencos somos así, nos quejamos por todo, es algo matemático", reconoció durante la entrevista.

Ya el café está casi frío cuando la charla parece ir llegando a su fin. Ahora el tema es el soberano, es decir, el público, que a fin de cuentas es el que da de comer. "Me gusta elegir el repertorio y las letras porque eso a la gente le llena mucho. No se puede permitir que en un cuadro, tres cantaores canten la misma letra por bulería". Además afirma que se deben renovar sentimientos, "El tiempo de la gañanía es bonito recordarlo pero la gente con lo que tiene empatía es con los problemas de ahora y eso hay que reflejarlo en las letras. Por ejemplo, una de las alegrías que canta Poveda que dice ¡qué mire 'usté' qué crisis tiene este país!"

Su objetivo es no quedar en el olvido. Por ahora no dejará de trabajar, el 13 de septiembre estará en la Plaza Plateros y el 14 junto al Bar Juanito, el 15 viajará a Miami junto al Nuevo Ballet Español . Pronto participará en un proyecto junto a grandes como Niña Pastori, Poveda, Diego El Cigala, Estrella Morente o María Toledo, entre otros. Además se ha matriculado en la universidad y en noviembre quién sabe, quizás Japón.

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