La paciencia heredada de Bibiana
La autora jerezana publica una obra en la que relata las historias de una niña que se crió en el campo, bajo los cuidados de su sensata tata Pepa, la que hizo fraguar en la escritora parte de su carácter
Debió tener Pepa una paciencia de oro cuando Bibiana no paraba de preguntar por qué esto o por qué lo otro. La vida en el campo, llena de experiencias nuevas cada día, hija única, hasta que nació su hermano Mauricio. La cabecita de aquella pequeña de 4 años nunca paraba de imaginar, planear, curiosear... Pepa era la tata que cuidaba a Bibiana González-Gordon. "Una persona real, magnífica, con muchísimo sentido del humor y con una manera de ver las cosas sin tonterías, ni mimos, ni consentimientos".
Bibiana hace memoria de aquella infancia feliz, recuerdos que le han permitido dar vida a 'La paciencia de Pepa' (Los libros de la musaraña). Aunque, además de la tata, el libro está protagonizado por animales, que también rodeaban la vida de Bibiana. Así, la niña cuenta relatos de las cosas que le van ocurriendo, como cuando tuvo una cigüeña y desapareció, y la tata le aseguró a la pequeña, sin pelos en la lengua, que con el animal había hecho alguien un puchero. "Imagínate mi cara cuando me lo dijo, es decir, la realidad a palo seco. Pero a pesar de todo, la adoraba y todo ello me ayudó a fraguar mi carácter, a acostumbrarme a que las cosas no son siempre como tú quieres", reconoce orgullosa la autora. Aprendizaje que Bibiana ha inculcado a sus cuatro hijos, "les doy toda la protección pero mostrándoles la realidad, sin ser una mamá gallina".
Bibiana ha participado durante años en el taller de literatura del escritor jerezano José Mateos. Allí empezó a escribir una serie de relatos, uno detrás de otros, "una tarea que ya me resultaba difícil de parar". Y así llegó la autora a alcanzar los 30 cuentecitos. Cuando ya los tuvo todos, empezó a pensar en el tipo de libro que quería, que está aliñado además con las ilustraciones de su hija Paula. Historias simples pero llenas de contenido, con muchos aspectos de la vida cotidiana, una lectura para mayores, "aunque ya hay niños enfrascados en la obra", contada desde el punto de vista de una niña, una futura escritora. El libro, que ha estado "muy amparado", cuenta con el prólogo de José Mateos, con una cuidada edición. Y a la vista está una nueva obra, con otra Pepa: su abuela. Otra mujer, mejicana, llena de vivencias, "muy peculiar, muy culta para la época. Todas las cosas que hacía me llamaban la atención y ahora he ido formando historias. Una casi biografía pero con licencias".
Bibiana sigue escribiendo todas las semanas. "He aprendido a mirar para atrás, a entender por qué hago cosas de una cierta manera y no de otra. He sido capaz de ver la infancia tan feliz que tuve y es que hoy sería muy difícil vivir así. Hasta los 8 años yo no fui al colegio, tenía una institutriz. Vivía en el campo y no había guarderías ni nada, y estaba rodeada de naturaleza. Pepa me enseñó también a amar la naturaleza, y ya es algo que necesito, es lo que me da serenidad". A Bibiana también le gusta la pintura, y para primavera tiene previsto hacer una exposición.
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