Cultura

Los productores se enfrentan a los soportes y a la barrera del sonido

  • La programación alternativa descubre joyas como Pony Bravo o los locales Little Cobras

El domingo era el día dedicado en la segunda planta del teatro, donde se explota la veta gafapasta del certamen, a los productores. Tras haber analizado durante las jornadas anteriores el momento del sector (en líneas generales, desconcertado), el turno de los productores obligaba a una reflexión sobre el sonido y los soportes, sobre las posibilidades de futuro y sobre la nostalgia del pasado. Paco Loco fue claro a la hora de poner en su sitio a los exquisitos: "Yo aprendí a escuchar música en un pick up... ¿A cuántas personas de vuestro entorno conocéis que tengan un buen equipo de música?... Cada música tiene que escucharse en su contexto...". Lo que estaba diciendo es que cualquier generalización lleva a la equivocación, que Bowie sonaba en su día como sonaba y así debe de seguir sonando y Muse suena ahora como suena. Sin decirlo tan claro, Paco Loco dejaba claro que Bowie sonaba delicioso y que todo el blindaje de 'cocina' que tiene una banda tan artifical como Muse no puede refugiarse en la excusa de las limitaciones de un i-pod.

Una gran figura de la producción siguió al debate entre productores nacionales. Nada menos que John Agnello, que este año ha entregado uno de los mejores trabajos de Sonic Youth y que en su día ha bregado con personalidades tan complejas como las de Joe Mascis y Lou Barolw en los años de Dinosaur Jr. Fue entrevistado por Ignacio Juliá, fundador de la revista Ruta 66, y contó cómo descubrió que detrás de cada banda existía un trabajo imprescindible que no se veía al escuchar los discos de sus hermanos mayores, que quemaron el Sergeant Peeper's, un álbum que con el Pet Sound de los Beach Boys marcó un antes y un después en el concepto de producción. Pero fue Bowie con su Ziggy Stardust el que definitivamente le lanzó a investigar la barrera del sonido.

"Hay artistas que apenas te hacen trabajar. Es el caso de Sonic Youth, que quieren sonar como suenan en directo y son tan buenos apenas hay que tocarles. A otros les dices que hay que depurar su sonido y ellos siempre te discuten, lo que a veces te obliga incluso a gritarles. Si no te sales con la tuya, el disco acaba por ser mucho peor de lo que debería haber sido".

En la programación paralela, ayer destacaron la originalidad de Pony Bravo en la plaza Alfonso X El Sabio, fundiendo sonidos del salvaje oeste con homenajes nada velados al primigenio rock andaluz de Smash, y los siempre seguros y contundentes Little Cobras.

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