El 4 de diciembre celebraremos el invierno en el que Andalucía y los andaluces de la utopía y el ensueño creímos que era posible transitar por caminos de estrellas y horizontes esperanzadores para nuestra tierra. Hoy lamentablemente constatamos que todavía seguimos siendo cola de ratón al encontrarnos inmersos en grandes carencias de necesidades sociales. Hoy, nuestra verde y blanca, como la mayoría de los símbolos que viven al poético calor de las ilusiones, se encuentra condenada al ostracismo institucionalizado. ¡Quimeras!

Flor exótica hija predilecta de la utopía, flor que brota en las praderas vírgenes de los ideales con sus pétalos vueltos hacia auroras sin entrenar, donde nadie la cree. A mi juicio no existen mentalidades lo suficientemente vigorosas como para mimarla, cuidar su desarrollo y verter sobre sus raíces el agua purificadora de la ilusión…

Y es posible que en nuestra Andalucía haya ocurrido algo parecido, y aquellos andaluces que un día entrevieron horizontes ilimitados y rutas de estrellas nuevas, hayan perdido la brújula que les guiaba. Porque lo cierto es que nuestra Andalucía la han llevado a la deriva. Pero afortunadamente, en esta hermosa hoguera que enciende la esperanza, siempre quedan rescoldos perdurables y las estrellas, aunque algunas se nos pierdan en el infinito, aunque el tránsito de los días y las noches pretendan borrarlas, siempre, como las esperanzas, como los sueños, como nuestros afanes cuando asoma el alba dispuesta a apartarlas de su camino, siempre queda una, la última, la más rezagada que sigue brillando en el testimonio que nos alienta y nos dice que siempre queda el último clavo donde agarrarnos.

El día 4 de diciembre fallarán los de siempre, los de las promesas fáciles y las mentiras empeñadas… Pero eran los de siempre los que nunca fallan como son los de la farándula, los voluntarios sociales, los utópicos, los fabricantes de ensueños. Los nobles de alma, los que para escalar las más remotas cúspides les basta el hilo de luz de una estrella…

Hoy después de aquel histórico 4 de diciembre de 1977 se impone la necesidad de afirmar que aún la sangre bulle por nuestras venas y que nuestros corazones siguen vivos de recuerdos y frustraciones. Hoy quiero recordar las palabras de nuestro inolvidable Carlos Cano cuando gritaba: '¡Hay que terminar con esta puta del sur ,la que devora a sus hijos como Saturno, la del paro, la droga, la ignorancia, la de la humillación, la pasividad y el conformismo'. Y recordarle que llegará un día en el que tendremos que lamentar no haber luchado para ser más libres, menos tutelados y tener mas conciencia de pueblo… Porque cuando ya no queda nada por defender, cuando las estatuas de sal anden entre las ruina de lo que fuimos…

Espero y deseo que las nuevas generaciones, con el poder que da la vida, recuperen los ritmos, la conciencia, la cultura, nuestra identidad y el firmamento luchando contra esta inhumana y cruel sociedad para poder construir un mundo nuevo en nuestros corazones.

Reivindiquemos nuestras ideas de participación social apoyándonos en nuestros principios de un ideario de grandes alcances humanistas que pueda indicar un futuro más esplendoroso para las personas más vulnerables. Entendiendo que nuestros principios deben ser un manojo de ideas bellas y hermosas donde descanse y se apoye nuestra cultura, civilización y progreso, siempre he tenido el convencimiento que las ideas son hijas de todos los seres humanos, porque quien posee ideas de progreso social para todos tiene todos los dones de la naturaleza y vive intensamente la vida.

El oportunismo políticamente programado, el realismo decadente, nada tienen en común con las ideas y los principios. Las ideas al servicio de la sociedad generan solidaridades y valores humanos y conllevan a descubrir amaneceres de justicia social.

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