Castillo de naipes

Sin compromiso, los equipos dejan de ser equipos

21 de marzo 2022 - 05:00

El éxito del deporte en equipo se sustenta en varios factores que se nos antojan claves. Partimos de la base que para poder luchar o aspirar a ganar por un campeonato o cualquier título, independientemente de la categoría en la que te encuentres, dicho equipo debe estar compuesto por deportistas de nivel suficiente para poder optar a dicha competición. Es decir, partimos de la base que los jugadores son buenos a nivel individual. Pero claro está, son personas y por muy talentosas que sean, si no son capaces de formar un verdadero equipo las opciones de fracaso son muy altas.

Recientemente hemos asistido a dos casos diametralmente opuestos que por activa y pasiva confirman esto que estamos contando. El PSG francés y El Atlético de Madrid. El primero sigue defendiendo un proyecto de urgencias y talonario, mientras que el club colchonero lleva más de una década con un proyecto muy claro y definido, por cierto muy criticado por el estilo de fútbol que abandera, pero con unos resultados que han aupado al club colchonero a la élite europea.

Por encima del talento de cada uno de los jugadores, debe existir en el vestuario, en cada entrenamiento, en cada partido, un compromiso individual con el grupo, en el que se juegue o no, cada cual reconozca la importancia de todos y cada uno en el conjunto. Si no que se lo digan al portero del City, Scott Carson, quien no disputaba un partido de Champions desde que jugó con el Liverpool en 2005, cuando recientemente Guardiola le reconoció su compromiso con el club en calidad de tercer portero y le dio unos minutos en casa ante el Sporting de Lisboa.

El deporte colectivo está lleno de egos, de enfados, de deportistas mal educados, no se trata de decir que un jugador que no juega lo suficiente o que no es convocado, no tiene derecho a estar cabreado o molesto. Por supuesto que sí, pero si sabe encauzar toda esa frustración para trabajar más en el día a día en busca de la oportunidad deseada.

Volviendo a la cruz de la moneda, el PSG ha fichado lo mejor de cada casa, pero desde el primer momento se exige el resultado máximo, algo parecido le ocurrió al Madrid de los ochenta y noventa, si no se gana la Champions todo es un fracaso y claro ese es el camino equivocado. Guardiola o Simeone, antagónicos como estrategas, han sabido defender y le han dejado hacer, la creación de un equipo, un colectivo que apueste por un estilo y una forma de entender la vida, dando por hecho que los resultados tarde o temprano llegarán. Uno considera como Cruyff, su inspiración, que tener el balón más que el contrario y atacando más que el contrario, suele darte más victorias. El otro considera que el pasado es historia y el fututo no existe, por tanta hoy, en este partido, debemos esforzarnos dándolo todo por ganar. Si el grupo adquiere ese compromiso todo será más fácil, incluso superar los malos momentos. El PSG que solo tuvo un mal rato de partido y fue eliminado por el Real Madrid, se ha caído como un castillo de naipes, porque no existía ningún compromiso común, solo un deseo obsesivo de ganar una determinada copa. Sin compromiso ningún proyecto común funciona.

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