Poco queda ya de un mes de agosto soporífero no por el calor sino por la falta de actividad política en la ciudad. Nuestros munícipes han reducido su actividad pensando en retomar la velocidad de crucero en otoño. No se lo reprocho pues en próximos meses se avecinan curvas, electorales claro -aunque aún es pronto para saber si estas estarán tan mal asfaltadas como las del circuito-. Para empezar, está por determinar si Susana Díaz adelanta unas autonómicas que, teóricamente deberán celebrase entre febrero y marzo. Luego serán las municipales y, de regalo, las europeas por lo que no se asuste si ve una ingente cantidad de papeletas en su colegio electoral cuando vote en la jornada del 26 de mayo de 2019. Y aún está por ver si Pedro Sánchez acaba convocando generales si no logra sacar adelante los Presupuestos Generales del Estado del próximo año. Por lo tanto, ante la que se avecina, es lógico este 'stand by' municipal. Quedan intensos meses por delante donde vender lo teóricamente realizado y prometer la redención a nuestros problemas.

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