No se trata del filósofo, matemático, físico, francés René Descartes, que acuñó la frase "Pienso, luego existo". El filósofo marxista Roger Garaudy afirmó, en contraposición, que es el amor al "otro" lo que nos hace personas. Hay un descarte en los diversos juegos de las cartas. Desde el "mentiroso, el tute, el póker… ". Se trata de alcanzar el triunfo desechando naipes. Lo preocupante es que dirigentes políticos y/o empresariales, utilicen el descarte de personas que según ellos no son útiles para sus fines empresariales. Donald Trump tuvo un programa de televisión muy famoso en EE.UU. llamado "El Aprendíz". En este programa se despedía a los que fracasaban, dentro de la risa de los espectadores. Ese estilo de descartar a las personas que no triunfan se ha instalado en el imaginario colectivo. Caiga quien caiga. Es el liberalismo moderno, que descarta a los menos útiles. Me comenta un joven: "No me puedo poner enfermo. Tengo que ir a trabajar, porque si me dejan en paro, sería peor que la muerte." Sin origen en la pandemia, va en aumento los trabajadores pobres. Personas descartadas, con hijos descartados, que no tendrán la misma oportunidad de desarrollar sus potencialidades. El sacerdote jerezano Antonio Sizuela tuvo una vida dedicada a combatir el descarte y se fue largos años a trabajar a un país africano. Volvió a Jerez y se incardinó en la parroquia San Juan de Dios. Abierto a los "otros". Fuimos compañeros de juegos en la juventud. Descanse en paz.

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