Cuanta más gente conozco, más reportajes escribo, más leo y más aprendo, más voy afinando mi sentido de la prudencia. Va con la madurez, supongo. En nuestra sociedad en la que cada vez tendemos más a la especialización en los trabajos, más se plantea y replantea cualquier decisión importante. Uno puede discrepar de todo, por supuesto, pero existen tantísimos debates públicos que, como un tertuliano, parece que tenemos que proponer soluciones a todo lo que surge. ¿Recuerdan, por ejemplo, cuando Fernando Alonso comenzó a ganar carreras? Aumentó la audiencia de la Fórmula 1 y de repente las mejoras tecnológicas de los coches fueron tema a debatir. Todo el mundo sabía. Pasa lo mismo a nivel local con otros muchísimos temas. Creo que todos deberíamos aprender a escuchar, a reflexionar, sobre cualquier tema, y entonces, sólo entonces, cuando están informado, defender un punto de vista. Los médicos se pueden equivocar, por ejemplo, pero a nadie que no sea profesional se le ocurriría alegremente contraponerle. No podemos ser expertos en todo.

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