Análisis

Inmaculada Peña Ruiz

Patrimonio jerezano en apuros

Hace unas semanas, saltaban voces de alarma por la publicación de la posible sustitución del Crucificado que preside el altar mayor de la Catedral de Jerez por el Cristo de la Viga, además de su traslado a otra parroquia de la ciudad.

Recordemos que el Crucificado que quieren quitar es obra del célebre escultor flamenco José de Arce (Flandes, c. 1607-Sevilla, 1666), uno de los máximos exponentes de la escultura barroca andaluza. Realizado para presidir el retablo mayor de la Cartuja de Santa María de la Defensión – hoy desaparecido – formando un rico conjunto escultórico con el apostolado, que actualmente también podemos contemplar en la Catedral.

La historia material de estas piezas, de suma importancia para el patrimonio artístico jerezano, ha estado repleta de vicisitudes, desde la Desamortización de Mendizábal en 1835, hasta diferentes traslados entre la Catedral y el cenobio cartujano, pasando por la restauración del Crucificado en 2009 por el Instituto Andaluz de Patrimonio Histórico (IAPH).

Y ahora que el conjunto se posiciona como uno de los máximos atractivos de la visita al tesoro catedralicio, lo quieren descontextualizar de nuevo…

Sustituir el Crucificado de Arce por el la Viga, me parece todo un atropello, una mala idea que carece de sentido. Las “cabezas pensantes” deberían centrar sus esfuerzos en restaurar el retablo del magnífico Cristo de la Viga, algo que sí es necesario de manera urgente. La humedad de los muros lleva años haciendo estragos en la madera, dorado, policromía y telas encoladas. Mucho está durando en pie.

Y peor aún me parece trasladar el Crucificado barroco a la parroquia de San Juan Bautista de La Salle y Nuestra Señora de la Estrella, en la zona de Hipercor. Sustracción de patrimonio bajo demanda que no debe permitirse bajo ningún concepto.

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