Una Semana Santa de cine

03 de marzo 2026 - 03:07

El ciclo Spe Lucis, que organiza el Ayuntamiento de Jerez (junto al Ateneo Siglo XXI), integra en uno de sus talleres un curso que dedicaba a ‘Las procesiones y cofradías en el cine’. Nos congratulamos de una iniciativa que diversifica la temática, y que se cuente con ponentes de la talla del crítico de cine y profesor Javier Ocaña para tal cometido. El acometer la labor de desgranar el binomio Semana Santa y cine, es sumergirse en las concomitancias culturales, literarias e historiográficas de los dos fenómenos a lo largo de un siglo y cuarto de evolución paralela.

Precisamente, mi reciente trabajo para la editorial Almuzara, La Semana Santa en la literatura, dedica ocho de sus epígrafes al séptimo arte en otros tantos capítulos. En dicho libro desmenuzábamos la conexión directa entre la creación literaria, el guion cinematográfico y la proyección de la celebración sociorreligiosa: un soporte creativo sincrético que va más allá del documental o del marco ilustrativo.

En efecto, el cine ha reinterpretado el original movimiento de los disciplinantes y de las primeras procesiones: así aparece en El séptimo sello de Ingmar Bergman (1957); en Monty Python and the Holy Grail (1975); en la serie de Vicente Escrivá Requiem por Granada (1989) o en la reciente producción de Alberto Rodríguez Librero La Peste (2018).

Un nuevo elemento iconográfico aparece en la ecuación escenográfica: la ópera. Por ello, Francesco Rosi y Patrice Ledoux (1984) convierten a la Carmen de Bizet en la devota de una procesión, en la que destaca el paso de palio de los Dolores de San Bartolomé de Carmona.

Sin solución de continuidad, de la España romántica viajamos a la castiza, la de la tauromaquia y la devoción, a través de la reinterpretada obra de Pérez Lugín Currito de la Cruz (1921), con cuatro versiones cinematográficas (1926, 1936, 1949 y 1965), en las que la Semana Santa de Sevilla toma el protagonismo de algunas secuencias. Del almeriense José López Núñez es El Niño de las Monjas (1922), también con otras cuatro versiones en la gran pantalla (1926, 1935, 1944 y 1958).

En esta visión caleidoscópica del fenómeno, se produce su integración en guiones foráneos, en Astucias de mujer (1994) o Misión imposible 2 (2000); y en producciones españolas: Nadie conoce a nadie (1999), El mundo es nuestro (2012), Ocho apellidos catalanes (2015), Techo y comida (2015, en la que aparece la procesión del Transporte de Jerez), Mi querida cofradía (2018), Cuando nadie nos ve (2025), el corto ¡Que viva la Virgen! (2024) o la interpretación de La Madrugá de Abel Moreno en Alatriste (2006). Y no pocas monografías: Sevilla Penitente (producción en color del NODO, 1958), Por la gracia de Dios (1978), El manuscrito del nazareno (Jerez, 1991), Semana Santa (Gutiérrez Aragón, 1992), Historia de una Pasión (Jerez, 2013), Semana Santa de Andalucía: la película (2016), Parasceve, retrato de una Semana Santa (2022), Pasión y Muerte y Pasión y Gloria (2025), Quedan: La Pasión en Jerez (2025) o ¡Dolores, guapa! (2021).

El epílogo de esta historia es su continuidad en los guiones telemáticos que tienen su formato en la plataforma YouTube; como las series creadas por Canal Sur mediante inteligencia artificial sobre leyendas, historias y biografías, y las exitosas temporadas de El Palermasso, un auténtico fenómeno socio-cofrade, heredero del comic y del humor gráfico con temática cofrade. Esto es solo una sintética muestra de las posibilidades narrativas de nuestra Semana Santa, y de la necesidad de diversificación de unos contenidos analíticos que se han de adaptar a aspectos que muestran la continuidad (no anacrónica) del fenómeno sociorreligioso.

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