Gumersindo Ruiz

‘Woke’, un momento peligroso para España

Tribuna Económica

18 de julio 2023 - 00:15

La palabra Woke, más allá del sentido de despertar, es lo negativo que te pasa por ser diferente, y se convierte en movimiento de protesta por quienes se sienten agraviados. Se identifica el Woke con posiciones de izquierda, y en España, la izquierda en el Gobierno, pese a un éxito económico y paz social indiscutible, ha cedido a las exigencias de minoritarios sesgando leyes como las de género. Avances sustanciales en estos cinco años, se han pasado de rosca por excesos ideológicos ajenos al sentimiento del partido mayoritario. Si gana, la nueva izquierda habrá aprendido a tolerar costumbres aunque sean arcaicas, a consensuar más allá de mayorías simples, una empatía real con la empresa, y valorar lo positivo de una equilibrada colaboración privada en sanidad, educación y vivienda.

Lo malo es que el Woke ha pasado de los extremos del LGTBI a los de la derecha, e igual que socava la izquierda, mina lo que hay de noble en criterios liberales conservadores. François Krug en L´Obs ve a la derecha como el espejo en que se refleja el Woke. Es lo mismo: identidades discriminadas, y un narcisismo, un deseo, un exhibicionismo, visible tanto en posiciones extremas LGTBI como en el sentimiento de la derecha de que sólo ellos son la nación, lo natural, la verdad, la solución. La derecha tiene que aprender a integrar posiciones conflictivas, y a respetar libertades como la sexualidad, eutanasia y aborto. Estaremos en una situación grave para la convivencia si, con el poder del estado, el partido conservador acepta las barbaridades que se dan a nivel local, desde la ignorancia del problema del clima y de género, censura cultural, a ataques verbales que pronto serán legales, como ocurre desde Israel a Hungría, pasando por Italia, donde las familiares que son distintas, sufren la agresión del Gobierno conservador. Fobia, rechazo, repudio, prejuicio, discriminación, insolidaridad, es donde beben los conflictos civiles y con lo que no debe jugar la nueva derecha en España.

En economía no se van a dar los equilibrios de estos años, consensos laborales, seguridad social, y el papel de lo público en la cohesión social y apoyo a la empresa, que ha sido más “en la enfermedad que en la salud”. Por su simpleza encuentra eco la estrategia del candidato popular desacreditando con datos anecdóticos los buenos resultados de la economía española, torpemente defendidos por el presidente, quizás desquiciado como nos ha sucedido alguna vez a todos cuando se nos niega la realidad. Pero la verdad es la verdad, y los datos de Sánchez, refrendados por las instituciones europeas, son objetivamente muy buenos, y estadísticamente ciertos. Necesitamos empatía, más que evocar continuamente agravios y principios, y estas semanas se ha recordado a Gilbert Baker, costurero, diseñador del arco iris LGTBI, una persona entrañable y querida, que en su vida y obra (Rainbow Warrior. My Life in Color. Chicago Review Press) buscaba la inclusión desde el amor. Quizás hay que acercarse más a estas personas, a su humanidad, ser espiritualmente más abiertos y decir con el gran George Santayana: “Dejemos que florezca todo lo que es capaz de florecer. Dejemos que se expanda todo lo que tiene dentro la semilla de una flor”.

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