Estreno de la tragicomedia ‘Groenlandia’
El Apolo Cristiano
La idealizada belleza juvenil del desnudo masculino plasmado en las representaciones artísticas de San Sebastián ha llevado a la comparación con Apolo, deidad latina que sería venerada asimismo como protectora contra las plagas. La paradoja se encuentra en el hecho de que este soldado romano fue martirizado por rechazar el culto a las divinidades paganas y también en la asimilación estética a un dios arquero de un santo que fue asaetado por la defensa de su fe cristiana.
Hace unos años hablaba aquí mismo del gran hito relacionado con San Sebastián en Jerez, la iglesia y hospital tristemente desaparecidos que se ubicaron junto a la capilla de San Juan de Letrán, en la actual Alameda Cristina. Aprovechando su festividad, la propuesta de hoy es hacer un repaso por distintas esculturas repartidas por iglesias de la ciudad que materializan su particular iconografía.
Como en otras ocasiones, hay que empezar con la célebre sillería del coro de los padres de la Cartuja, esa obra de mediados del siglo XVI que ejecutaron Cristóbal de Voisin y Jerónimo de Valencia. En el relieve correspondiente queda expresado con más claridad, por su carácter renacentista, esa inspiración clásica de su potente anatomía y la equilibrada composición del sudario. A finales del mismo Quinientos, Hernando Lamberto crea una pieza menos refinada pero de indudable valor histórico por ser de los pocos elementos que han perdurado de la primitiva Colegial, anterior al presente edificio catedralicio.
Avanzando el tiempo, en fechas indeterminadas dentro del periodo barroco se harían las imágenes conservadas en San Juan de Letrán y San Mateo. La primera, procedente de la propia iglesia de San Sebastián, destaca por su ampuloso perizoma. Y la segunda, cercana a lo genovés, resulta más atractiva por su movimiento y por la expresividad y ambigüedad de su rostro.
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