Felipe Ortuno M.

No he de callar

Desde la espadaña

10 de julio 2022 - 01:33

Debuen grado hubiera querido explayarme hoy, para solaz de mis lectores, sobre cualquier asuntillo refrescante y divertido; de no ser por los acontecimientos políticos actuales que me han derivado las vísceras hacia el ineludible homenaje debido a Miguel Ángel Blanco; así como mi intencionado repudio a quienes provocaron tan execrable asesinato; hoy conniventes personajillos en el gobierno. 'No he de callar por más que con el dedo, ya tocando la boca o ya la frente, silencio avises o amenaces miedo' (Quevedo) ¿Sería preciso nombrar el holocausto, el apartheid, los gulags y todas las violaciones de derechos humanos existentes en la historia para llegar a justificar un horror por otro? ¿Acaso eta (no puedo escribirlo con mayúscula) puede llegar a justificar históricamente los asesinatos cometidos, siquiera fueran por causa de un ideal equívoco, como lo ha demostrado tantas veces? Lo dudo.

Los que hemos vivido intensamente el aciago paso de la dictadura a la democracia, y sentido en nuestras carnes el azote injustificable de la sanguinaria banda terrorista, no podemos dar crédito a lo que ahora se está perpetrando por parte de este gobierno inmoral y judas: 'los etarras tenidos como víctimas indemnizables por la lucha de los valores democráticos'. Recuerdo, con emotiva intensidad, a todo un país unido, sin distinción ideológica alguna, fusionado en manos blancas, exigiendo, con voz desgarrada, la liberación de Miguel Ángel Blanco. Una nación entera vibrando, con todas las plazas de sus ciudades llenas, solicitando en un grito unánime: ¡Misericordia! Y oigo todavía aquel disparo sin alma que heló la sangre de todo el país.

Resuenan, aún, en mi las voces fúnebres y desalentadoras de todos los noticiarios, y, sobre todo, la indefensión electrizante cuando contemplamos en la televisión una primera imagen de su padre, de cualquier padre, de todos nosotros, de toda la gente de bien que sentía en sus carnes el atropello de la barbarie y la injusticia deshumanizada. Un David íntimamente desgarrado balbuciendo ¡Miguel Ángel, hijo mío, hijo mío, Miguel Ángel! Ahí estuvimos todos. Por eso, detrás del enunciado 'Memoria Democrática' no hay sino un intento vulgar y arbitrario de desmemoria y manipulación. No nos engañe, Sanchidaz, con ese cambio de palabras, que no es sino expresión, una vez más, de la manipulación del lenguaje y la perversión de las ideas para permanecer impasible en la poltrona del alero del Templo, desde donde, una noche de ambición, se inclinó usted a Belial, el de ganancias corruptas y enredos sin parangón. No manche la memoria histórica relacionando a esa banda anarco-marxista-totalitaria con la democracia de los españoles.

No es verdad que eta fuese sólo antifranquista (como si ello justificara cualquier violencia inicua); hubo muchos antifranquistas que hicieron el esfuerzo de dialogar desde las leyes y la tolerancia. No diga usted eso, porque eta siguió matando después de la Constitución, mató en democracia y contra la democracia. No nos cante milongas, ni cambie memoria por imaginación. Después de haber perpetrado la friolera de 1.300 atentados desde 1977 a 1983, no podemos seguir admitiendo el mito absurdo de una reconciliación para quienes no han tenido nunca el decoro de pedirle perdón a las víctimas. Son las víctimas las que están siendo injuriadas, perseguidas y catalogadas, y no sus verdugos, ante quienes usted ha inclinado la cerviz y la decencia.

No puedo olvidar a los supuestos negociadores autonómicos de aquellos momentos, perfectamente trajeados y sonrientes, justificando, con la ironía de la boca chica, el uso de las pistolas cuando, con una metáfora supuestamente inocente, aceptaran que unos movieran el árbol para que otros recogieran las nueces ¿Recuerdan al ex-sotanosaurio Xabier Arzalluz? Los maquilladores del gobierno no pueden confundir la verdad con la mentira. Habéis dado un paso al abismo institucional cuando os aliáis con quienes atentan contra el derecho y la libertad. ¿Queréis seguir destruyendo la convivencia entre españoles iniciada por Zapatero?

Considerar a los dirigentes de eta dignos luchadores por la democracia es entrar en un proceso de inmoralidad perversa para darle carta de naturaleza a quienes ni son demócratas ni estuvo entre sus ideas la instauración de democracia alguna, ni antes ni ahora, ni cristo que los fundara, salvo la de utilizar la excusa de pasar por ahí, sin convencimiento expreso ni arrepentimiento, para sus ilícitos fines totalitarios.

No se engañe usted, Sr. Poltrona, ni pretenda engañarnos a todos a través de las marcas blancas repartidas por los distintos parlamentos autonómicos. Que rediman sus crímenes, porque lo que se pretende ahora no es aceptable ¿Cómo va usted a equiparar a las víctimas con sus verdugos? ¿La misma indemnización? ¿La misma lucha? La maldad compite a partes iguales con la desfachatez y la miseria moral.

Si da ese paso, es seguro que habrá impuesto una ley, pero tenga en cuenta que abriría así la espita por donde se le iría la legitimidad espiritual del poder. No todo es 'potestas'; también hay 'autoritas', y siento que la dejaría, si alguna vez la tuvo, por el camino de los abismos, dándoles el reconocimiento a sus barbaridades o considerándoles como luchadores por la democracia a quienes nunca se arrepintieron, ni mostraron dolor siquiera, ni duelo por sus víctimas. Sr. presidente, mientras usted vende su alma al diablo, España queda varada en la playa del desconsuelo.

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