“tuam ipsius animan pertransivit gladius”. La profecía de Simeón dirigida a María al presentar el Niño en el Templo, “Una espada atravesará tu propia alma”, se interpreta como anuncio de los padecimientos de la Madre por su Hijo. Precisamente el 15 de septiembre se celebraba la festividad de los Dolores de la Virgen. Pero en esta ocasión no vamos a hablar de Dolorosas. Mucho menos conocida, la decoración pictórica de la bóveda del camarín de la iglesia de las Angustias conforma una obra artística de mayor complejidad iconográfica, concebida para servir de impactante enmarque a una imagen devocional que representa el sexto de esos Dolores. La que puede calificarse como la pintura mural barroca de mayor entidad conservada en Jerez se crea en el contexto de reforma y ampliación de ese templo bajo el mecenazgo de la familia Geraldino hacia el segundo tercio del XVIII. En concreto, tras levantase su retablo, por desgracia desaparecido, a mediados de ese siglo, se decidiría ornamentar el camarín. Para ello, pudo traerse a un pintor del ámbito sevillano, Pedro del Pozo, presente en Jerez en 1760 y cuyo estilo concuerda con lo que vemos en este espacio sacro, que se ha descifrado como una apoteosis de los Siete Dolores de la Virgen o como una representación del Juicio Final.

Una sofisticada balaustrada sirve de transición del marco arquitectónico a la escena pintada, que preside Cristo sentado en un trono. Se amontonan en torno a Él y a la Puerta del Cielo, infinidad de ángeles y santos y las alegorías de las virtudes. Una abigarrada acumulación de figuras que deja un vacío central en llamativa forma de corazón.

Uno de los ángeles nos mira portando dos corazones atravesados por una espada junto a la frase “TVAM YPSIUS ANIMAN”. Las palabras de Simeón quedan incompletas para adquirir un sentido nuevo: “Tu alma es suya”.

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