Árboles y bosque

Los camioneros y el metal en Cádiz

Daltan camioneros: 15.000 en España, 100.000 en el Reino Unido, 400.000 en Europa. Aquí la media de edad de los camioneros supera los cincuenta años y muy pocos jóvenes quieren tomar el relevo. Muy sencillo: no está pagado. La vida del camión es muy dura: largas jornadas, días y días sin estar con la familia, soledad, cansancio, peligro… Y el salario está muy lejos de compensar el esfuerzo. Hace poco oí a un camionero que, tras muchas horas conduciendo, le daban un descanso de nueve horas. Perdía dos en ir y volver a su casa. Una hora para cenar, preparativos y aseo y, al final, solo seis horas para dormir. "doy más cabezazos al volante que Mozart tocando el piano". Pocos accidentes hay. Y si un viernes por la tarde un almacenero te dice que ya no hay descarga hasta el lunes, a dormir en el camión y, encima, vigilar la carga. Y todo para cobrar a fin de mes una media de 1.500 euros. Es cierto que el sector está en crisis: subida del gasóleo y mantenimiento, competencia, estrechamiento de márgenes…, pero los problemas del sector no pueden resolverse a costa de apretar más la soga en el cuello de los trabajadores. ¿Necesitan camioneros? Paguen más.

Y en Cádiz la huelga del metal. No es una huelga más. Es una huelga de hartazgo y desesperanza por la falta de futuro. La soga al cuello de los trabajadores del metal de Cádiz lleva mucho tiempo apretándose a través de la pérdida de poder adquisitivo y la precariedad. Y teniendo en cuenta, precisamente, la precariedad, ¿no resulta un tanto trilera la propuesta patronal de pagar los atrasos al final de la vigencia del convenio, cuando muchos trabajadores pueden estar en el paro?

Huelga del metal en Cádiz. Y se habla de huelga del transporte en Navidad. ¿Nadie se da cuenta de que la presión de la olla está ya al límite?

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