Análisis

juan Pérez González

En defensa de un espacio urbano para la imagen de Nuestra Señora del Sagrado Corazón

Qué difícil nos resulta a los creyentes defender los valores cristianos y los beneficios que conllevan para la sociedad actual, especialmente para la formación de los jóvenes que serán los herederos el día de mañana de la política, de los gobiernos y de las entidades responsables del bienestar de la sociedad.

Aunque no pertenezco al AMPA (Asociación de Madres y Padres de Alumnos) del Colegio de Ntra. Sra. del Sagrado Corazón, me consta que en dicho centro han recibido una educación en dichos valores (amor al prójimo, saber perdonar y pedir perdón, compartir, no ser violentos, etc.) miles de jerezanos y jerezanas a lo largo de 50 años, labor meritoria del centro en beneficio de la sociedad de Jerez.

El Corazón de María, 'la madre de Dios' como gritan en sus 'vivas' nuestros hermanos rocieros, acoge todos los valores mencionados y muchos más, todos beneficiosos para creyentes y no creyentes, aunque esto no se quiera reconocer entre los defensores del laicismo, como he podido leer hace unos días en el apartado de 'Cartas al director', en el que un señor, invocando el Art. 16 de la Constitución, reivindica la no confesionalidad del Estado español y la disponibilidad de los espacios públicos que pertenecen a todos los ciudadanos.

Habla de una invasión de imágenes y de manifestaciones religiosas que al parecer molestan muchísimo a los ciudadanos, según él, y que vienen soportando con mucha paciencia desde hace muchos años.

Doy por supuesto que este señor no habrá hecho la más mínima reflexión sobre lo que representan esas imágenes para los ciudadanos, que en base a sus creencias, realizan diariamente una extraordinaria labor en favor de los más desfavorecidos de la sociedad y de los que nadie se ocupa, a pesar de que en la Constitución, que invoca, se recogen derechos que no siempre se cumplen; supongo que estará de acuerdo conmigo en que todo ciudadano tiene derecho, además de disfrutar de los espacios públicos, a comer todos los días, a un techo donde vivir, etc.

Por si no se ha parado a reflexionar sobre lo expuesto, pregunto, ¿sabe cuántas familias pueden comer hoy en día en Jerez gracias a las Caritas parroquiales y a las cocinas y comedores de religiosos y religiosas a los que quiere circunscribir a sus espacios privados? ¿Sabe a cuantas se les pagan recibos de luz, agua, comunidad y muchas necesidades básicas más? ¿Sabe que la mayoría de las hermandades cuyas procesiones molestan tanto, según él, tienen sus bolsas de ayuda a los necesitados? ¿Sabe que gracias a entidades religiosas son acogidas personas ancianas que no tienen a nadie, a jóvenes internos de establecimientos autonómicos que son expulsados al cumplir los 18 años y quedan en la calle sin nadie que les ayude?

Pues todo esto no son más que pinceladas de lo que miles de religiosos y voluntarios hacen cada día en toda España supliendo derechos de la Constitución. ¿Tal vez no tengan derecho a pedir unos metros cuadrados de espacio público para situar una imagen de la 'Madre' de 'Aquel' que les impulsa cada día a desarrollar su labor con los desfavorecidos y excluidos de la sociedad?

No quiero extenderme mucho más, pero si le recomendaría a este señor que además de disfrutar de los espacios públicos libres de la invasión de imágenes molestas, se diera una vuelta por las entidades que desarrollan las acciones que he comentado antes y compruebe in situ todo lo que le digo. A lo mejor se anima a formar parte del voluntariado y termina entendiendo cosas que ahora le resultan molestas.

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