Para los que no lo conozcan, el título de este artículo hace referencia al último problema con el que se están encontrando muchas familias cuyos hijos se mueven entre los diez y los dieciocho años. Sí, este adictivo juego de videoconsolas, móviles e incluso el ordenador se ha convertido en un suplicio para algunos padres y madres, que ven cómo sus hijos se pasan horas y horas delante del televisor jugando a este juego, perdiendo en la mayoría de ocasiones la percepción de espacio y tiempo. Su constante transformación y actualización es un gancho perfecto para muchos jóvenes, incapaces de poner freno a su adicción. He sido y soy usuario de videoconsolas y de los juegos informáticos (desde que me regalaron el Spectrum 48k con 10 años) pero reconozco que nunca he conocido la capacidad de adicción que despierta este juego entre los más jóvenes. Estamos ante un fenómeno en plena expansión (su creador gana 300 millones de dolares mensuales) y de no ponerle coto, serán muchos los hogares invadidos por una adicción altamente operativa.

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