El péndulo eclesial

22 de febrero 2026 - 03:10

Será que cada año me estoy volviendo más rancio y más serio. Menos folklórico o más místico. Pero a mí me ha parecido muy bien que don José Rico Pavés, a través de un ‘baculazo’ de libro, haya puesto las cosas en su sitio para que el personal no se desmadre en futuros escenarios. Lo digo por lo del ya conocido decreto en el que se prohíben las vueltas de las hermandades refugiadas en la jornada del Domingo de Resurrección.

Eso sí, debo de reconocer que pongo un negativo al gobierno de la Iglesia Diocesana con respecto a las cofradías. El movimiento pendular nunca ha sido una buena pedagogía para con el pueblo fiel. Quiero decir que hemos salido del café para todos a una rigurosísima forma de actuar. Y ya no me refiero solo a lo de las vueltas al ruedo aclamatorias en lo que se habían convertido las tardes del Domingo de Ramos, sino también a las declaraciones juradas que te hacen firmar para pertenecer a una junta de gobierno cuando hasta hace un cuarto de hora, con un puñado de años de pertenencia a una hermandad, ya ibas en barco. Los bandazos solo los cometen las cofradías que no tienen las ideas claras. Esas que un año van con cornetas y al siguiente prefieren una ‘agrupa’.

Pero dejando a un lado el látigo y la rosa con los que parece que nuestra Iglesia pretende educarnos, no me parece un sacrilegio que las cofradías refugiadas tengan que volver por las mañanas temprano en la jornada del Jueves o Sábado Santo y sin hacer ruido. Esto se había convertido en un ‘cachondeo’. Tanto es así que, según informaban los famosos carritos de chucherías, se vendían más golosinas un Domingo de Resurrección por la tarde que en la jornada íntegra del Miércoles Santo.

Siempre ha pensado que cada cosa tiene su tiempo y su lugar. Y lo que sea sacarnos de ahí se llevarnos a un espacio donde todo se desvirtúa, relativiza o pierde su esencia, en definitiva. Por tanto, desde esta tribuna, aplaudimos a la delegación diocesana, tan denostada en estos tiempos donde hay tantos aburridos y opinadores en las redes sociales. Y le pedimos a nuestro prelado que se mantenga fuerte en un criterio. Sea el que sea. Ya lo dice el saber popular: O todos moros o todos cristianos. Y en esto de las cofradías, aquí somos más cristianos que nadie. Con o sin declaraciones juradas. Que también se sabe que el papel lo soporta todo.

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