Análisis

alberto ortega

La pintora sueca y el aroma de El Puerto

La arista sueca Emma Lindström se enamoró de El Puerto de Santa María. Sí, casi es lógico: por la luz gaditana, las playas, sus retablos barrocos, sus rincones bodegueros o esa sencilla gastronomía de sacar partido a la Bahía. Pero también por los aromas. Por el dulzor cítrico de sus brandies profundos.

La creadora que da esencia al Fluid Art ha convertido uno de los más carismáticos productos de Osborne, 1866, en un coloreado mosaico de caobas y dorados con el estilo de esta autora escandinava. Ha transportado las sensaciones personales de este brandy de El Puerto al lienzo, siguiendo los pasos de grandes autores como el mismísimo Dalí atesorara en la botella otro de los grandes destilados de dicha firma bodeguera.

Lindström ha trazado así “la complejidad y dinamismo del envejecimiento de 1866 Brandy de Jerez Solera Gran Reserva”, una abstracción ondulada y en relieve de las conjugaciones de colores de esta autora. Un ‘blending’ pictórico que a su vez recrea las fusiones de este licor de El Puerto.

La autora ha estado en Madrid impartiendo un taller con motivo de esta edición limitada de botellas en la que periodistas especializados han trasladado así su inspiración gastronómica para reconvertirla en una plasmación pictórica. Los colores se transforman en algo singular y diferente, tal como es en sí este brandy con 20 años de envejecimiento y que ha pasado por 16 escalas de soleras y criaderas, con un pasado centenario que le aporta toda su potencia.

Ese paralelismo entre el arte fluido de la artista sueca y el arte del blending de las bodegas jerezanas se fusionan entre la obras y las botellas especiales de 1866, un trabajo enológico a cargo de Marcos Alguacil, master blender de Osborne. Es la base de los aromas más personales de la Bahía de Cádiz, una fuente de inspiración tota para Lindström, que expone a lo largo de todo el mundo.

La artista describe que los tonos ámbar “rezuman color y sentimientos”, los que ha llevado a su obra que se convierte en la actual imagen reciente de esta botella que se convierte también en una surgencia para el Día del Padre. “Este proyecto me inspiró a salir de mi zona de confort y explorar una paleta de colores completamente nueva”, resalta Emma Lindström, un nombre artístico para descubrir.

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