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Temores sobre la IA
Los mercados financieros, además de por los fundamentales económicos y empresariales, están movidos por la psicología de masas. Los sesgos conductuales juegan un papel muy relevante, llevando a comportamientos no del todo racionales y de los que surgen riesgos y oportunidades.
Uno de los sesgos más destacables se deriva de que la mayoría de los inversores contemplan los retornos por años naturales, como si fueran compartimentos estancos, y asumen que las valoraciones cierran en los niveles adecuados. Tras un 2024 tan positivo en muchas bolsas, poner el contador a cero puede ser un error y conviene tener una perspectiva más a largo plazo y más ligada a las dinámicas de fondo, que evolucionan sin solución de continuidad.
Poner mentalmente el contador a cero nos puede hacer perder de vista que el Nasdaq se ha duplicado en dos años, y que su PER 30x ya anticipa su fuerte crecimiento y podría ser insostenible si los tipos en EEUU no bajan del 4,5% actual. O que después de las fuertes correcciones, las petroleras y las automovilísticas descuentan un valor terminal nulo en menos de una década, que las farmacéuticas apenas crecerán a pesar de todas las innovaciones tecnológicas y terapéuticas, y que Francia no saldrá de sus parálisis política y económica mereciendo un descuento estructural.
Por lo tanto, una buena estrategia para este inicio del año puede ser echar la vista atrás y apostar por los sectores y mercados excesivamente penalizados en los últimos años en los que cunda el pesimismo aunque sean rentables. Sin olvidar que tenemos la alternativa de unos bonos corporativos en los que podemos ganar más del 5% en USD y del 3% en EUR.
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