Análisis

Valeria Reyes Soto

El pregón de Lala Prieto, “hacer eterno lo efímero”

Decía Lala Prieto en su pregón que “las cosas bellas tienen que ser transparentes”. Por suerte, este pregón cargado de belleza, con un mensaje honesto y excelso, ha sido compartido por ella, por Eulalia Prieto Enríquez, ante un Villamarta que seguro dará cobijo a sus palabras, cultivando, cada cual en su jardín, el poso que estas han dejado.

Lala Prieto ha desprendido amor a las letras —por la destreza con la palabra y la musicalidad—, ha desprendido honestidad —por colocar su propia voz en el centro, desligada de retóricas ajenas— y ha desprendido valentía, por atreverse a hablar de las mujeres en la Semana Santa y del amor homesexual en el seno de la Iglesia y las cofradías. Ha sido el pregón que muchas necesitábamos escuchar.

Lala Prieto, “la niña que no quería ser princesa sino monaguilla”, nos ha descubierto la idiosincrasia de una hermandad única, la del Nazareno, “que por vieja era moderna, de tan antigua pionera”. Es precisamente este espíritu el que Lala Prieto ha recogido en su pregón, un pregón que ha tendido la mano a todos y que solo al miedo ha dejado fuera. Si declamar algo así en el Villamarta, en el pregón de la Semana Santa, ya resulta sorprendente, valiente y bello, la pregonera ha querido ir un paso más allá, y buscando el apoyo en las palabras del Papa Francisco “todos, todos, todos”, se ha atrevido a hablar del amor entre dos mujeres, del amor entre dos hombres. Del amor, al fin y al cabo.

La conexión con la tierra ha llegado sobre todo con un repaso exquisito por las cofradías, vinculando las maneras de cada una a sus calles y barrios, y valiéndose de los vinos de Jerez, de la tierra albariza, de las soleras y criaderas, para llegar aún más profundo a un público que es cofrade y jerezano. En la recta final, una conversación con la Estrella, trayendo de su memoria a “la niña embelesada a la que deslumbraste de repente”, y como despedida, un mensaje de la Lala Prieto del futuro, la que ya no esté aquí pero quiera recalcar la importancia de un mensaje que se adivina eterno.

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