Luis Sánchez-Moliní

La Andalucía de Laurence Shand

¡Oh, Fabio!

Shand representa esa ética protestante del comercio que tanto admiramos y tan poco solemos practicar

06 de enero 2017 - 02:10

Pese a nuestras muchas faltas, los Reyes han vuelto a ser generosos y nos han dejado un grabado de Jan Luyken que representa el asalto del almirante holandés Van der Doez a Las Palmas de Gran Canaria, en 1599. Es una obra hermosa, iluminada a mano, que nos recuerda los esfuerzos y heroicidades que derrocharon los canarios para evitar los repetidos asaltos de piratas, corsarios y las flotas oficiales de las potencias protestantes. La estampa representa con gracia los abruptos montes volcánicos, el pintoresquismo de la ciudad colonial, el fragor del combate, la orgullosa bandera con la cruz de Borgoña resistiendo el fuego de las baterías enemigas… todo, con ese cierto aire naïf que suelen desprender las viejas escenas de batallas.

La procedencia del presente real no podía ser otra que la tienda de grabados y mapas antiguos que Laurence Shand tiene en la calle Bailén de Sevilla. Recientemente hablamos con el catedrático Fernando Pérez Royo -coleccionista insaciable de papelería añeja- sobre este hijo de la Inglaterra rural que, como tantos, llegó a Andalucía detrás de una mujer. "Lo mejor de él es su decencia", nos dijo el que fuese uno de los ideólogos de la izquierda de los ochenta, lo cual es todo un elogio para un profesional del comercio de las antiguallas, un mundo poblado por todo tipo de tahures, chisgarabís o simplemente golfos. Shand representa esa ética protestante del comercio y el trabajo que tanto admiramos y tan poco solemos practicar. Su palabra vale tanto o más que la de un par de Francia y sus maneras cálidas y educadas nos hablan de las virtudes de esa discreta clase media británica que poco tiene que ver con el manierista ambiente country-aristocrático de la campiña inglesa que tanto nos gusta observar en los televisores de nuestros reducidos pisos mediterráneos.

Pasar un rato viendo los fondos de estampas que atesora Lauren Shand es como viajar a la Andalucía anterior a la Revolución Industrial: una vista de Vélez-Málaga del XVIII, un mapa de las baterías de Cádiz, curiosas representaciones de Córdoba y Granada en el XVII, cartografías de las costas de Huelva, una romántica ensoñación de la Peña de Martos en Jaén, los arcos levantados en Almería y Sevilla para la visita de Isabel II en 1862. Como él mismo ha dicho alguna vez, es una Andalucía sin coches, sin bloques de hormigón… Cierto que más pobre e injusta, pero no entra uno en la tienda de Lauren Shand a buscar realidades históricas, sino estampas de un mundo que nunca existió y, sin embargo, vive siempre en el recuerdo.

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