José Luis De La Rosa

Beethoven y el violín

El concierto para violín de Beethoven es, sin duda, uno de los retos más importantes que puede plantearse cualquier violinista. La explicación es bien sencilla: aparte de las consabidas dificultades técnicas, es una de las partituras más grabadas e interpretadas por los grandes virtuosos de todos los tiempos, por esta razón Vadim Repin reservaba este concierto para una ocasión especial que parece haber llegado tras su contrato con el acreditado sello amarillo. Sin embargo, que el violinista ruso se haya planteado grabarlo al inicio de su relación con DG, no significa que tenga algo nuevo que ofrecer y que su -no menos interesante- versión nos haga olvidar las legendarias de Milstein, Ferras, Oistrakh, Grumieux, Szeryng, Perlman y tantos otros que han tenido el privilegio de acceder al olimpo musical con esta excelsa página.

No obstante, tampoco quiero dar a entender que escuchados aquellos sea innecesario plantearse nuevos registros e interpretaciones; la magistral escultura sonora que creara Beethoven debe seguir tomando vida y alentando nuevas generaciones de interpretes que, como en el caso que nos ocupa, saben sacar buen partido de ello.

La Kreutzer, impulsada por la veterana pianista argentina, consigue buenos efectos mostrando a un violinista que sabe que camino seguir cuando se junta con una fiera del teclado como es la Argerich.

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