Bienteveo

Andrés Luis Cañadas

Jerez, ¿Qué futuro nos espera?

Si repasamos lo ocurrido en Jerez en los últimos años, en los que se han ido sucediendo proyectos frustrados, uno tras otro, decisiones poco efectivas impulsadas por cualquiera de los gobierno municipales, de izquierdas o derechas que la ciudad ha tenido, encargados de dirigir la gestión de la cosa pública, la permanente bronca política, incapaz de llegar a un mínimo consenso y con urgencia en aquellas cuestiones que lo demandaban, la decadencia de nuestra principal industria hasta finales del pasado siglo, la pérdida de ciertas actividades industriales relacionadas con la agricultura como ha ocurrido con buena parte de las Azucareras que en su día llegaron a nuestra población, uno alberga la seria duda de cuál será el futuro que le aguarda a Jerez y a las jóvenes generaciones que, con el mayor nivel de formación de la historia, se debaten en la incertidumbre de qué camino tomar para garantizar su futuro, sin tener que hacer las maletas y emigrar del lugar donde nacieron…

La lista de pérdidas y fracasos, de promesas vacuas que el tiempo acabó por descartar definitivamente, tras un aparente optimismo inicial, la apatía generalizada de un estimable porcentaje de nuestra población que asistió y asiste impasible -¿tal vez impotente?- a esta contínua degradación de la que orgullosamente fue considerada la quinta ciudad andaluza, por el volumen de su población, nos sitúan en una alarmante disyuntiva que no aventura nada bueno para los años venideros, lo que además parecen confirmar obstinadamente muchos e irrefutable datos: Aquella non nata fábrica de furgonetas a la que se recibiría con entusiasmo y de la que nada más se supo o aquella anunciada fábrica de calzado que tampoco vimos nacer y el tranvía urbano cuyo atrabiliario proyecto lo imaginaba circular por calle Honda y tantas Bodegas - ¿se ha hecho acaso un censo de cuantas hemos perdido en los últimos cuarenta años y con ellas cuantos puestos de trabajo? - o la llegada del AVE del que nunca más se supo y que nos lo escamotearon por el ALVIA y últimamente la pérdida del proyectado Centro del Motor o de la posible planta de desguace y mantenimiento de aviones que la empresa Willis Lease quería ubicar en terrenos del Aeropuerto de La Parra que finalmente se ha marchado a Ciudad Real, a lo que podríamos añadir, no por molestar sino por constatar la cruda realidad que padecemos, una planificación urbanística que ha sobredimensionado la ciudad a lo ancho encareciendo notablemente el coste de los necesarios servicios públicos, la pérdida de la Fórmula uno de nuestro Circuito de Velocidad; cuya cuenta de resultados no acaba de cuadrar; aquella frustrada inversión del mundial ecuestre 'Jerez 2002', todo lo cual nos ha llevado a que la afiliación a la Seguridad Social en Jerez se haya reducido a los niveles del ya lejano año 2007 y a una alarmante cifra de paro endémico aunque eso sí, somos la segunda ciudad de España con la tasa de basuras más cara que nos cuesta nada menos que 175 euros al año, cuando la media nacional se sitúa en 90 euros, sin que ello sirva para que nuestro trazado urbano esté 'como los chorros del oro'…

Y ante semejante realidad, no cabe por menos que preguntarse qué piensan, que hacen, que dicen - si es que dicen algo – los jerezanos y para cuando dejamos el momento de alzar la voz para expresar nuestra protesta, nuestra irritación y nuestra disconformidad por esta degradación insoportable.

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