Vara y pulgar

Daniel lamparero

Director de Diario de Jerez

Condenados a entenderse

Junta y Ayuntamiento, Ayuntamiento y Junta, han dado una nueva vuelta de tuerca en su relación de amor y odio -más de lo segundo que de lo primero- con el Circuito de Jerez como telón de fondo, las menos veces como imán para buscar puntos de encuentro y las más como arma arrojadiza para lanzarse trastos a la cabeza.

La delicadísima situación financiera que arrastra Cirjesa desde hace años, agravada por la pandemia -los grandes premios de MotoGP a puerta cerrada secaron la principal fuente de ingresos del trazado, la venta de entradas- exige la búsqueda de soluciones con urgencia para no comprometer aún más el horizonte de uno de los referentes de la ciudad en todo el mundo, un escaparate labrado a lo largo de muchos años que puede quedar hecho añicos de no hallar remedio.

Y desde hace muchos, muchos años, se viene hablando de la ampliación de la participación de la Junta de Andalucía en el accionariado de Cirjesa, la sociedad pública que gestiona las instalaciones de la carretera de Arcos. A través de la Sociedad para la Promoción y Reconversión Económica de Andalucía (Soprea), la Junta posee un 31,84% del accionariado del trazado sin implicarse en la gestión de las instalaciones deportivas ni tener representante alguno en los órganos de gobierno del Circuito, control deportivo y ejecutivo que detenta en exclusiva el Consistorio jerezano.

En este caso, el dicho o refrán de 'El que paga, manda' no se cumple en Jerez, donde la Junta corre con la mayor parte del desembolso que supone el canon del Gran Premio de motociclismo a cambio de publicitar la marca Andalucía en otras carreras del Mundial y poco más. Y los deberes están encima de la mesa y todo es pasar por caja: hay una importante ampliación de capital pendiente y el reto de aspirar a la Fórmula 1 obliga a una remodelación de la pista -aumentar las rectas y modernizar el edificio de boxes- que supondría un nuevo desembolso económico.

Nada de esto es nuevo; lo que sí ha sido novedad es el cara a cara entre Juan Marín y Laura Álvarez, una reunión para crear una mesa de trabajo. Y es lo que toca, trabajar y acordar puntos de encuentro para hallar una solución en la que no haya vencidos y el único vencedor sea el Circuito de Jerez, que es lo que de verdad importa más allá de quiénes sean los responsables políticos del momento, porque la viabilidad del trazado debe ser una prioridad -tanto para Jerez como para Andalucía por lo que supone y reporta- independientemente de los colores de los sillones regionales y municipales: los políticos pasan y las instituciones quedan, y el mejor legado que pueden dejar los primeros es fortalecer a las segundas.

De eso se trata, de ponerse manos a la obra y encontrar soluciones. Junta y Ayuntamiento están condenados a entenderse porque no se entendería lo contrario. Acciones a cambio de inyección económica con una gestión profesional o lo que unos y otros entiendan que es lo mejor, pero el Circuito necesita soluciones ya.

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