J. M. Marqués Perales

Detrás del chester de Juan y Elías

Crónicas levantiscas

Juan Marín ha destruido el timón del barco, que es lo que hacen los capitanes para que la nave no quede en manos de nadie

21 de noviembre 2021 - 01:39

Pablo Casado tiene un serio problema con Isabel Díaz Ayuso, pero quien tiene una competidora mortal en la madrileña es Vox. Díaz Ayuso es el cañón mediático de la derecha, su liberalismo sin complejos, más propio de Chinchón que de Chicago. Su animadversión hacia todo tipo de socialismo y una frescura rayana en el descaro hacen empequeñecer a cualquier líder de Vox. Se los come, los arrincona, como ha hecho en las elecciones de Madrid. Y al otro lado de la derecha, en el supuesto centro, ya sólo queda un pecio llamado Ciudadanos. Su líder en Andalucía, Juan Marín, ha destruido el timón del barco, que es lo que buscan los capitanes cuando desean que la nave no sea utilizada ni por su tripulación ni por su enemigo.

La escena de sofá de Elías Bendodo y Juan Marín en el Congreso del PP de Granada es tan icónica para la política andaluza como la foto de la tortilla, es la reunificación de la derecha andaluza en el gran partido popular. "Juan, ¿por qué nos llevamos tan bien?", le preguntaba Bendodo al líder de Ciudadanos y vicepresidente del Gobierno andaluz. "Porque tenemos sintonía, no hay diferencias entre los consejeros de Ciudadanos y del PP, si alguien nos mirara por la cerradura de la puerta del Consejo de Gobierno no sabrían quién es de qué partido", le responde, meloso, Marín, tan cariñoso, la verdad, que hubo un momento en qué pensé que los dos se iban a enrollar, allí, delante del plenario del PP andaluz, del partido heredero de don Manuel Fraga Iribarne.

Ciudadanos se va, se quieren agarrar al nuevo nombre de Liberales como última oportunidad, pero eso sólo será el epílogo. Maltrechos llegarán a unas elecciones autonómicas en las que no obtendrán representación y, si lo hacen, será por un diputado, quizás dos si hay un milagro, que acabará en el PP. Por eso, todos quieren entrar en la casa de los populares; para ellos sería mejor ahora que tras la debacle.

Pero observen toda la escena del sofá: Bendodo es un equlibrista que camina sin red por el cable. Su entrevista a Juan Marín hubiera sido un despropósito si no llega a ser por la habilidad del malagueño y porque Díaz Ayuso eclipsó ese extraño comienzo. Bendodo se colocó allí, en el centro del congreso, como un número dos de facto del mundo popular andaluz, del Gobierno y del partido. Él es más que el vicepresidente de la Junta y que la secretaria general del PP, Loles López. Juanma Moreno aún no se atreve a repartir el poder que concentra su amigo Elías, pero esas relaciones que mudan en jerárquicas desde la igualdad nunca terminan bien si no se aclaran del modo más nítido.

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