Línea de fondo

Santiago Cordero

Santiago.cordero@jerez.es

En el corazón

De lo que llamamos importante

ALGO se muere en el alma, cuando un amigo se va” reza la antigua sevillana y ¡qué verdad es! No sé si serán los años, lo vivido, pero días como los de hoy el corazón sufre más de lo debido porque notas que te han arrancado un pedacito de tu vida.

Hoy sería un buen día para hablar de la segunda juventud de Fernando Alonso. De cómo el piloto asturiano, a sus cuarenta y pico, está sentando ante el televisor a padres e hijos. Ya habrá tiempo.

También sería una buena ocasión para destacar la labor del niño maravilla del tenis español. El relevo generacional de Rafa Nadal, que independientemente de alcanzar el número uno del ranking, ya es un fenómeno de masas allá donde va. Pero lo dejaré para otra semana.

Muy calentita está la cuestión del caso Negreira. Viendo cómo se defiende el presidente del Barcelona, atrincherado en las tablas, sin argumento alguno, básicamente negando la mayor y acusando de conspiradores a todo el mundo, al más puro estilo de Pelayo cuando la Gurtel, daría de sobra para dedicarle un buen articulo. Pero no tengo el cuerpo para esta cuitas.

Del clásico qué decir. El enésimo partido del siglo, qué digo del siglo, del milenio. ¿Qué podría contar? Lo cierto es que en días como el de hoy descubro la poca o nula importancia de todo lo que normalmente nos parece trascendental. ¿Cuánto nos suele dar que hablar un clásico? Pero, a la postre, son once chavales contra otros once niños detrás de una pelota. Casi con toda seguridad, en otras circunstancias, solo con el Barça-Madrid hubiese tenido más que de sobra para escribir este artículo. Pero siguiendo con la sevillana de Manuel Garrido “Cuando un amigo se va y va dejando una huella que no se puede borrar” y la verdad, hoy para mí el clásico es menos clásico.

El mundial de motos en Jerez también ha sido noticia estos días. Mamen Sánchez y sus cabezas pensantes están empeñadas en rentabilizar la figura de Lola Flores al máximo. Hace unos años se aprovechó de la muerte en accidente de un hombre que no llevaba casco y decidió rebautizar el circuito de Jerez. Ahora, con esto de la Lola, pues se inventan el chiste fácil de “si me queréis , venirse” y viva “España, Jerez”. Pero no tengo el cuerpo para ese tipo de tonterías. Hoy no, igual en otro momento.

Hoy solo tengo tiempo para llorar la perdida de mi amigo. Una persona como otra cualquiera. Llena de defectos y virtudes. El destino la puso en mi camino. Un amigo al que quise mucho y a quien siempre tendré en el corazón.

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